MURALISMO EN LA PATAGONIA. Arte Mural Neuquino y Norpatagónico. Patrimonio e identidad.

Alto Valle de Neuquén y Río Negro. Coordenadas: 68°3'32.76 O - 38°57'5.8 S

 

“No me deja dormir el cartel. ¿Qué dirá?”, repetía (la abuela) cada noche de insomnio… El cartel empezó a tener un lugar muy importante en la vida y decisiones de mi familia conforme pasaba el tiempo.

…unas rayas adentro de un redondel rojo ocupaban casi toda su parte de decir.

“Los anarquistas”, murmuró mi papá cuando pude reproducir aquél trazo en el papel que envolvía el azúcar. “Va a haber problemas”…

 

Fragmento: “Cruel en el cartel (Afiches)”. Taller de Tango. Viviana Núñez Cabral.

 

Hace tiempo, mucho, quería incluir una sección en la revista que hablara de murales. Porque los murales hablan en las paredes y como la niña que hace de oráculo para su abuela, en el cuento del epígrafe, necesito que alguien me cuente qué dicen. Yo, la abuela y el oráculo: Daniel Bagnat, que apareció un día así, pintando en un muro de Facebook las expresiones del muralismo valletano.

La primera vez que pisé el valle, el Alto Valle, fue en los últimos meses del ’88. Bajando del tren, en una madrugada nublada, me impactó la elevación de una pared de piedra, demasiado cerca de la vía: Estación Villa Regina. La arquitectura de todo el valle parece imitar su paisaje; cemento, ladrillo, altura, filos y una caprichosa blanqueada de cal para distinguirse a la vez de las bardas. No hay galpón que no ostente poderosas paredes blancas para guarecer el producto de sus cosechas y ninguno dejó de aprovechar el espacio para anunciar su nombre y la fecha de su fundación con imágenes de felices familias degustando los frutos de la producción de chacras que acopiaban en ellos. Lo que se inició como sello de distinción entre productores y comerciantes, dejó el espacio abierto después a los gremios de la fruta. Posteriormente a otros gremios y colectivos diversos. Tanta pared blanca… tanto para decir, tanto patrimonio cultural.

Muchos aún conservan esos primeros registros de una cultura de economía regional que incluye sus fiestas patronales y paganas. Imprimen su rasgo de identidad. Hay también muchas historias para contar todavía. Por eso Patagonia CulturaS inaugura con esta primera entrega el dossier de Muralismo en la Patagonia. Y da la bienvenida con enorme placer al colega y docente Daniel Bagnat.

 VINUCA

 

 

Arte Mural Neuquino y Norpatagónico 

 

Nuestro patrimonio cultural se originó como buena parte de las manifestaciones de arte mural urbano de casi cualquier parte del mundo: anónimo, callejero, casi ignoto, pero buscando alzar desde ese lugar una voz propia, identitaria, muchas veces disidente, y siempre reflejo fiel de lo que late bajo la piel de la calle. Emergiendo casi conjuntamente con la cultura del blog o de la red, se hizo registro del caminar mirando, por parafrasear al Indio, qué pinta en la pared la tribu de mi calle. De mi calle, de mi barrio, de otro barrio, de otros barrios, y de otros pueblos, también…

 

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El arte, el arte mural, y el que suscribe

Creo que mi fascinación por el arte mural callejero viene de mi estancia e itinerancia de tres años por una de las ciudades latinoamericanas con mayor tradición y efusión en el mismo: Bogotá. De hecho, al retornar a ella varios años después de aquellos tiempos juveniles de vivir sus calles, descubrí que uno de los atractivos turísticos oficialmente promocionados en ella era su circuito de murales. Por otra parte, desde siempre me fascinó la reflexión académica en torno del arte con actitud de vanguardia, sin importar tanto su época, pero sí importándome mucho su contexto histórico, social y político.

 

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“Saludos de las paredes de Bogotá” (Bº La Candelaria).

 

Un primer proyecto, a poco de volver a la región, junto a dos (entonces) estudiantes de la Escuela Superior de Música de Neuquén, Pablo Busina y Mauricio Maranghello, se denominó “Vanguardias: algo más que ruido” (1997), y se lanzaba a la aventura de irrumpir con un proyecto sobre educación artística en los circuitos de las Ferias de Ciencias, en los que lograría algunas menciones nacionales, un premio del CONICET y una invitación a exponer el en el Espacio de los Jóvenes de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (Edición 1998). Su interés principal radicaba en un enfoque totalmente interdisciplinario, entre las diferentes artes y con los recursos tecnológicos (multimedia, web, animación digital, etc.) para la educación artística. Andando el tiempo, publicaría el ensayo Los incesantes ecos del canto de un fauno. Relaciones transdisciplinares en los sistemas artísticos del impresionismo y el expresionismo (Alción; Córdoba: 2009), cuya primera edición se agotó rápidamente (actualmente estamos en conversaciones para una segunda con Ediciones De La Grieta, de San Martín de los Andes).

 

Antecedentes del muralismo neuquino y de la región en los ‘90-2000

La Patagonia, tierra de fuertes vivencias y efervescencias, ha sido y continúa siendo un polo cultural de impresionante dinamismo. Hacia fines de los años ‘90, al reintegrarme a la vida activa en la región, no pude dejar de observar la rica actividad que registraban las paredes de nuestra ciudad, en muros céntricos y barriales, y también en el interior de algunos bares que podrían considerarse “alternativos”. Fui enterándome que buena parte de esos murales, que tenían un estilo muy propio y llamativo, netamente aerográfico, correspondían a un mismo autor, hoy casi una leyenda “under” neuquina: Luis Orlando “Lucho” Huiscalén, de quien hemos podido rescatar y seguir algunas de sus más emblemáticas (y recientes) creaciones.

 

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"Las calles de una ciudad del Norte de mi Patagonia tienen ese qué sé yo...deambulo por ellas y las paredes, como en muchas otras latitudes, me hablan. A veces susurran, a veces, vociferan, invitándome siempre a aminorar el paso, a disminuir la premura de lo urbano, a extrañarme para reconocerme...porque esa voz con la que me hablan lleva consigo un acento, el cual, al igual que el del habla de los pueblos, de las regiones, identifica, construye una identidad propia, sin excluir a ninguna otra, sino convocándolas a todas...”“

Generalmente, los autores reservaban su autoría. El muralismo urbano tenía cierto viso de hermetismo, por ello, era posible conocer a los autores únicamente en algunos circuitos de circulación, mediante el “boca a boca”, y obviamente, en los ya mencionados bares… Por ello también es que Arte Mural Neuquino y Norpatagónico, en sus comienzos, se propuso desde el respeto a ese anonimato, sin preguntar, sin buscar indagar nombres y autorías, y simplemente dejándose extrañar poéticamente frente al hecho mismo de la contemplación flanneur de quien “pateaba las calles” neuquinas y de otras ciudades de la región. Por eso mismo, algunas publicaciones, no todas, iban acompañadas de un texto de presentación que no necesariamente aludía al mural fotografiado, sino a la experiencia en su conjunto, como el epígrafe que acompaña a la foto anterior. Como si el “muro” de este grupo de Facebook fuese una continuación de los de ladrillo y cal.

 

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     Bach

 Obras aún existentes de Lucho Huiscalén en el mítico paredón de CIMALCO (San Martín como al 2000). Ese Bach fue respetado por varias “generaciones” de artistas callejeros.

 

Comienzos de la actividad

 

Esta iniciativa tomó forma en enero de 2010, por lo que este año 2020 estuvo celebrando sus primeros diez vueltas al sol ininterrumpidas, lo que para cualquier iniciativa de redes no deja de ser un buen ejercicio de permanencia, resistencia y resiliencia, especialmente estas últimas, como veremos. Una de las razones para dar ese paso fundamental y fundacional fue el hecho de observar el “blanqueo” de muchos de esos anónimos murales que proliferaban por distintos puntos de la Ciudad de Neuquén. Por ello, con las más modestas aspiraciones, surgió con su primera denominación: Arte Mural Neuquino: cuidémoslo, que es parte de nuestro patrimonio cultural!!! A poco de andar, allá por abril-mayo de ese mismo año, invito a formar parte de la administración del grupo a la colega docente de Letras y entusiasta cultora de las artes María Belén Aballay, quien desde entonces ha sido (y continúa siendo) una enorme colaboradora del espacio. Por otra parte, más allá de los antecedentes finiseculares que mencionábamos más arriba, hacia fines de la primera década del siglo, Neuquén no era ajena a la fiebre del llamado arte callejero o posgrafiti, con las características que hemos mencionado. Señala Cynthia Gabbay (2013)[1] que 

  • "Las imágenes propuestas por el arte callejero impusieron una ruptura con la cultura neo-liberal mediante la fractura del signo: en una primera instancia, inundando los muros en son de denuncia con grafitis, pintadas y esténciles, y en una segunda instancia, asumiendo, mediante enormes murales, una alternativa estética a la capitalización de la ciudad manifiesta en la publicidad y los medios masivos de comunicación. El arte callejero argentino es concebido como una revolución".

Esta autora se remite a Baudrillard, en aquello de que la ciudad, originalmente concebida como industria del trabajo, se desplaza hacia una “industria del signo”. También a Barthes, en el sentido de la ciudad entendida como discurso, ya que los habitantes, en su traslación, delinean una “cartografía significante”, en la que una hermenéutica en constante y dinámica construcción permite leer “un poema fragmentado, un rompecabezas metafórico, abierto al colectivo”, y esto es así dado que “la lectura del texto urbano se profundiza en la sociabilidad que Barthes denomina ‘erótica urbana’, en cuanto la ciudad es el espacio del encuentro con el otro”.

            1 muñeco amarillo      2 muñeca bigote

4 gran hermano

 

En el primer periodo de construcción de este espacio (2010-2013), encontramos una fuerte presencia de la tendencia denominada muñequismo, en fusión con algunas otras, emparentadas con culturas urbanas como el hip-hop o el raggae. Luego fue paulatinamente produciéndose un retorno al modelo aerográfico, con perspectiva y paletas más vívidas, para ir encontrando y desplegando paulatinamente la enorme diversidad de técnicas y estilos que encontramos en la actualidad. En cuanto a nuestro espacio, tanto llegó a mimetizarse con las paredes físicas que también sufrió un “blanqueo”, producto de uno de los tantos cambios de formato de Facebook. En 2013, de un día para el otro el grupo se quedó sin miembros, con la añadidura de no poder volver a invitar a los que hasta ese momento lo habían sido. De todas maneras, muy rápidamente el muro se volvería a llenar de colores y visitantes.

 

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Resistir, sostenerse, permanecer, crecer

 

Entre los años 2013 y 2015 tuve la oportunidad de realizar algunos viajes, por algunos países de Nuestra América Latina y por otras ciudades de la Argentina también, y ello me dio la oportunidad de crear la sección “Saludos mandan las paredes de...” alguna de las ciudades, como Barquisimeto, en Venezuela, Bogotá, en Colombia, o también Buenos Aires. Algunes amigues fueron invitades a hacer lo propio, con saludos de paredes de Porto Alegre, Brasil, por ejemplo. Pero al mismo tiempo, comenzaríamos a mirar qué pasaba en otras ciudades de la región: Cutral Co, Zapala, Aluminé, Fiske Menuko, Senillosa... hasta la localidad valletana de Ferri (“Zomo Newen”) dijo presente con un hermoso recado para nuestro espacio y su gente. Una de las claves para el sostenimiento del espacio fue, una vez más, la generosidad de grandes artistas, que ofrecieron y sostuvieron durante un buen tiempo sus colaboraciones.

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Ferri (Río Negro) “Zomo Newen”.

 

Quisiera mencionar, en el periodo intermedio, al muralista tradicionalista Dante Salvadori, oriundo de Gral. Acha, La Pampa, de larga trayectoria y recorrido por todo nuestro país, y a Rubén Sassano, de Buenos Aires, quien no es propiamente muralista, pero que con sus técnicas de grabado, xilografía y litografía sostuvo firmemente el espíritu que señaláramos para el arte mural, callejero, popular, militante, por momentos contestatario, abriendo a su vez el espectro de nuestro espacio a otras manifestaciones del arte. A propósito de aperturas, el muro de Arte Mural Neuquino y Norpatagónico siempre estuvo abierto para les artistes que desearan publicar y/o publicitar, como sucedió, por ejemplo, con actividades teatrales y musicales. Pero fundamentalmente ha estado siempre abierto a que les artistes se acerquen, se presenten, muestren sus obras. Por lo general lo hacen solicitándonoslo a les administradores, pero a veces simplemente pasan y se presentan por su cuenta. En ambas modalidades, lo han venido haciendo artistes de nuestra región y de otras, en un número creciente en estos últimos años. Por otra parte, en cuanto espacio de resistencia, Arte Mural… ha sido y continúa siendo refugio y reflejo de lo que el arte callejero expresa respecto de la sociedad y de los momentos históricos que atraviesa.

 

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Desde aquél efímero “¡Sobisch nunca más!”, que duraría unas horas pero quedaría en nuestro registro, hasta las luchas de los feminismos y de los pueblos originarios, el foco central de lo que pasa por nuestro muro ha sido precisamente lo que le “pasa”, en ese sentido etimológico de afección y pasión que tanto le gusta a Jorge Larrosa, a los sectores más vulnerables y en torno de las temáticas más sensibles del cuerpo social en su conjunto.

 

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“Sobisch nunca más” - mural colectivo (una de sus principales realizadoras fue Anahí Timoner).

Duró unas 6 hs. desde su terminación.

 

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[1] El fenómeno posgrafiti en Buenos Aires. Aisthesis  no. 54 Santiago dic. 2013. Disponible en <http://dx.doi.org/10.4067/S0718-71812013000200007> [Consulta: 10/12/20].

 

Por DANIEL BAGNAT

(Lic. en Letras. Profesor en la UNCO).

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