EL MUDO GRITO DEL RACISMO. Querer silenciar la voz de la Tierra.

Tucumán, "lugar oscuro del cuerpo; abajo"; "donde nacen los ríos". Sur del Imperio Inca.

 

"¿Acallar al mapuzugun, el idioma de la tierra? no creo. ¿Silenciar a la poesía? tampoco. Tal vez, y por un rato, mi pequeña voz”

LILIANA ANCALAO

 

LOS HECHOS

 

El sábado 24 de octubre de 2020 a las 19, la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Tucumán organizó una mesa de lectura (por zoom) a la que llamó “El Norte y el Sur de la poesía”. Quienes convocaban a participar, eran las personas que motorizan al conocido Café Literario del Centro Cultural Virla, espacio cultural íntimamente ligado a la antes mencionada Universidad.

Liliana Ancalao, la profesora y poeta mapuche era la gran invitada especial de la velada.

A las 20, con la totalidad de lxs partcipantes ya instalados en la sala virtual, Liliana leyó un poema en mapuzugun y luego en castellano. Ni bien empezó a leer el segundo poema, comenzaron a sucederse en la sala general una serie de interferencias visuales y auditivas que impidieron seguir con la reunión por zoom. Voces anónimas, distorsionadas mediante edición digital, comenzaron a proferir insultos en contra de la poeta, del Pueblo Nación Mapuche y –ya que estaban- en contra de les asistentes al evento. Una parrafada en continuo aturdía a la concurrencia mientras altisonantes, estúpidos y violentos agravios racistas se pudieron leer en el chat general del evento.

Cinco minutos les tomó a estos fervorosos micos hacer que la reunión tuviera que finalizar porque ninguno de los moderadores podía echarlos del evento.

 

MIRAR Y NO VER

 

 (Definición previa: La sociedad en línea es esta gran relación global interactiva de “vida en la virtualidad”, que se lleva a cabo a través de las redes sociales y que se ha fortalecido en función al aislamiento social sanitario que vive la mayoría de la humanidad. De ella -y con la llegada de los teléfonos inteligentes- ya participa diariamente y sin solución de continuidad casi el 70% de la humanidad).

Muchos de los actos de racismo que se viven en el cotidiano parecieran invisibles para el grueso de la sociedad en línea.

Si bien en la “vida real” los actos de racismo son ejercicios de discriminación y desigualdad de presencia cotidiana, en la sociedad en línea suelen estar más camuflados en el discurrir ininterrumpido de contenidos digitales casi infinito.

Si un acto de racismo puede ser “apreciado” en la vida real por burdo, disruptivo y violentamente preeminente, dentro de las reglas de existencia de la sociedad en línea solo logran visibilizarse (y con algo de suerte viralizarse) algunos pocos.

Black Live Matters, el movimiento social internacional nacido para denunciar y visibilizar racismo y abusos criminales contra la comunidad afroamericana de EEUU, es quien ha logrado en el último lustro la mayor atención global de la sociedad en línea, convirtiendo sus causas y sus denuncias en hashtags y reproducciones millonarias a lo largo y ancho del planeta virtual.

Fuera de estos casos eventuales, a la sociedad en línea le cuesta mirar al racismo a la cara, mucho menos denunciarlo para neutralizarlo, y mucho menos que menos para combatirlo.

La sociedad en línea se dispersa, se distrae, se diversifica. Por último: discontinúa y da de baja los hechos para darle paso a otros, nuevos, tan efímeros como los anteriores.

Lo malo de este comportamiento procastinador y algo snob es que “lo de adentro” (llamémosle así a lo que sucede solo en las redes, en la virtualidad) es cada vez más “lo de afuera” (llamémosle así a todo lo que vivimos e interactuamos por fuera de las pantallas). Es decir: no mirar, olvidar o soslayar hoy, en línea, el acto de racismo padecido por la lamgen Liliana Ancalao es condenarlo a la nada y a la invisibilización social en la vida real, la de “carne y hueso”.

La historia de las sociedades, sus culturas, sus plurinacionalidades avasalladas no es nueva, no nació hoy, pero ha encontrado un importante eco multiplicador en esta década del reinado del comportamiento social en virtualidad. Encima, como pésimo y negativo signo característico de todos los posicionamientos políticos militantes posibles, pareciera que sólo nos ha quedado la virtualidad disponible para “actuar”. Esto no es del todo cierto, las calles y la vida fuera de las pantallas sigue a disposición de las sociedades, pero igual es preocupante… ¡Vamos! que desgraciadamente hay millones de seres humanos que solo expresan su yo social y político en las redes sociales, para el resto de la vida, la de interacción real: ¡NADA DE NADA!

UN HÍBRIDO REALIDAD/VIRTUALIDAD BIEN CLARO Y PRECISO

El caso de racismo ejercido contra Liliana Ancalao -y en su nombre contra el Pueblo Nación Mapuche todo- es un caso acaecido en la virtualidad, es cierto, pero es un acontecimiento que invita a traspolarlo y pensarlo en la realidad, porque así, en la más real realidad, podría haber sucedido; lo que aconteció el domingo pasado, sucedió en la virtualidad solamente porque las condiciones de aislamiento que vive la sociedad global impidieron que Liliana tomara el avión hasta Tucumán, se sentara en una de las sillas del Café Virla para que un público local y regional formara el círculo en derredor y comenzara allí el xawn que trae el nütram, el encuentro que -en el newen de la voz- predispone a la conversación, al intercambio. Todo eso, decíamos, sucedió en el zoom y no en “la vida real” sólo porque la pandemia global configuró las cosas de esa manera.

Imaginar a los micos entrando a la reunión real, no ya al zoom, a interrumpir todo a los gritos, insultando, azuzando, usando la voz de la violencia racista, intentando silenciar la voz presente de Liliana, es algo que –desgraciadamente- es bien pero bien factible.

Estaría muy bueno que este acontecimiento “virtual” nos dé la posibilidad de proyectarlo desde ese “dentro” hacia “afuera”.

HAY GENTE OBTUSA…

 

A esta altura del artículo, y antes de que presentemos una versión de la gran obra que Liliana no pudo leer el domingo pasado, sería bueno invitarles a ver/escuchar un pequeño video con un fragmento muy corto de la charla que brindó el peñi Horacio Antillanca (referente del Centro Mapuche de Bariloche) en una jornada que se celebró hace veinte días a instancia del Centro Político y Cultural Cienflores.

Allí Horacio explica perfectamente bien el tema de la consagración del derecho a educar a nuestras sociedades para que el racismo y sus fanáticos no florezcan ni proliferen. El acento está puesto en la Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas aprobada por unanimidad en la Asamblea General del 13 de septiembre de 2007. Allí se deja bien en claro que hay tres tipos de “máscaras” o “camisetas” para validar el racismo: la superioridad racial, la religiosa y los falsos argumentos nacionalistas.

Todas estas máscaras/camisetas están construidas desde la mentira, el principio de activación de la violencia hacia el otro y la difamación sin argumentos válidos. Aun así, con todas esas razones para no ser, el racismo ES y sus cultores lo lucen con orgullo…

 

LA OBRA CENSURADA

 

Ahora sí, llegamos al final de este artículo. La obra que le censuraron a los gritos a Liliana Ancalao, el domingo pasado, en el Café Virtual de Tucumán, era ésta, el poema: “Sábado rupanantü ngillaengün” (El sábado a la tarde para lavar la ropa)

Aquí vamos a compartir una versión audiovisual introducida y conducida por Vivi Nuñez e interpretada por Edith Galarza, Silvia Urtubey y Cristina Venturini, escritoras y poetas de la región el Wallmapu y lo vamos a hacer compartiendo dos versiones distintas del mismo texto para que nuestrxs lectorxs luego elijan la que más les guste y a su vez las compartan.

La primera solo tiene de fondo a kvrrvf, el viento. Esta versión subraya la soledad geográfica del acto brutal que denuncia. El viento, uno de los ngen conductores en ixo fil mongen, por momentos nos transmite la sensación de injusto y criminal vértigo de aquellos días ignominiosos.

 

 

La segunda versión sigue teniendo a Kvrvf de fondo, pero también incluye una ambientación musical con música hecha con kulxug, pu pifvlka,  pu kaskawija y con un protagonismo saliente de la xuxuka tocada en conversación con Mawvn (la lluvia) por el peñi Álvaro Ampuero del lof Apeche, en la Isla Grande de Chiloé. Esta versión subraya las partes de ancestralidad que el texto de Liliana invoca, trayendo ese aspecto aún más a un intencional primer plano para denotar que lo que fusilaron fue, aparte de esos hombres trabajadores, a una cultura viva.

 

 

Compartirles también el texto de Liliana en mapuzugun y en castillazugun, antes volver a invitarles a descolonizarnos, a enfrentar sin dudas al racismo y a no dejar de militar por fuera de la virtualidad todas aquellas acciones transformadoras.

Basta de racismo Amulepe tayiñ kewvn

Newentuleaymi tayiñ lamgen Liliana Ancalao

¡Mapuzugulekayayiñ, seguiremos hablando mapuzugun!

 

 

Sábado rupanantü ngillaengün

Pu peon ragniñmaleyngun tiye mew, huelgas rurales 1920, 1921 ka 1922, lanümngefuingun trokifalmülefuyngun pu wentru engu tuwun, melimari tripantuy miawuingun willi wallmapu mew

sábado rupanantü

ngillaengün

ñi küchatuam

ti pu peon

fewla pingefuingün femngechi

kuñifalkewentru

williches pikunches

ahonikenk shelknam

yagan kaweskar

ka

pu kamollfunche

meli mari tripantü wüla

alüñma wentrungeyngün ngillayngün

mülellelngün  pu alambrado

pilafingün

“no”

ñi ngillan mew

rumel ayüfalngeyngün

kafey may

ti ñochikürüf ñi trololruka mew

nürüf galpón mew

kiñe afkizuamn nülakünufi ruku

yeniey pu malal ñi nümün

püdümüfi

kafuntuko reke

sábado rupanantü

ti estancia ñi lepün mew

neyen ñi  neyün

nielay patron

fewla pingefuingün femngechi

we ülmen mew

pilafingün

“no”

azüngefuyngun

pieluyngun ñi akun pu miliko mew

ka elulaenew

antü ñi küchayam ange kal lonko

ko lefüy ñi namun püle

sabado rupanantü

ñi küchayam

charawilla kamisha

ñi poz

trapümkülechi kug

pel furi

ñi arofünko

tripan ñi ofishamongen mew

kiñe alüñma

ñi ofishakoñün

ñi entukütraun

ñi ngüneln ñi we ülmen pu pilun mew

ngechafün

ka keziñn

kalfardo ekopüraingun wenteruka pule

nielaingun pu wanku

ñi anüam

ñi ürkütuam kalül

wallorupaleingun

ñi nütram ka ñüküfküleam

mülewe mew

tüfeichi ñi alambradatuntewüzalen

alüalün latifundio mew

wentru kisulelay

ngiyuntükuwentru mür ngeno

tufachi ngillayngun

trafkintu mew

ñi yalltuam pülata

trarifingun

melimari tripantuy reke

ñi pu mongeyel mew

tiye mew Chubut mew

Sakamata malal mew

pu kulliñ reke

pu miliko tangkülu

koila ülmen mew

pilafingun no

kafey may

sabado rupanantü mew

wentrungey ka

kiñe alüñma

küchawam

pu wanku

pu fela

neyün

kisulelan mülewe mew

fey müten ngillafuyngun

pu bala

elufingun

pu tangkümiliko

penchu witrafingun

wif mew

alambre ñi üngko reke

pu peon ngenollükangeyngun

küllintufingun tüfey mew

ñi kimniekan mew

tranayngun ñochikechi

kamisha mollfüñ mew

kafun kiñe no rume pingüzülay

sábado rupanantü

kutrantuy

chizkütripatuy

fotrü

wiñoy kutrantuam

Versión mapuzugun de Liliana Ancalao Meli, en “Rokiñ, provisiones para el viaje” 2020, ed. Espacio Hudson

 

 

La tarde del sábado para lavar la ropa

Entre los peones que cayeron fusilados en las huelgas rurales de 1920, 1921 y 1922 seguramente había hombres de los pueblos originarios que cuarenta años antes habían recorrido libres los territorios del sur

la tarde del sábado

para lavar la ropa

pedían

los peones

que ahora les llamaban así

a los empobrecidos

williches pikunches

ahonikenk shelknam

yagan kaweskar

y también

los kamollfunche

cuarenta años después

un rato de ser wentru pedían

aunque los alambrados

no les dijeron

no

a su pedido

siempre fueron afables

tampoco sí

a las ventanas de brisa

en el galpón cerrado

un suspiro limpio que ventile el pecho

y se lleve el olor de los corrales

lo desparrame

como el agua enjabonada

el sábado a la tarde

en el patio de la estancia

un respiro de aire

sin patrones

que ahora debían llamarle así

a los muy enriquecidos

no les dijeron no

los muy prolijos

hicieron venir a los milicos

y no les dieron

tiempo para lavar su cara y su cabello

que el agua corra hasta sus pies

el sábado a la tarde

para lavar sus calzoncillos

la camisa

la roña de los puños

la mugre del cuello

los sudores

de la espalda

salir del ciclo de la lana

por un rato

que la parición

que cortarles los huevitos a las crías

y la señal del patrón en las orejas

que la pelada del ojo

que la esquila

que los fardos de lana trepándose hasta el techo

no tuvieron

los bancos que pedían

 para sentarse

descansar el cuerpo

armar el círculo de la conversa

y el silencio

y que en los puestos

esa distancia alambrada

en la inmensidad del latifundio

el hombre no esté solo

condenado a estar impar

eso pedían

a cambio de volver

a producirles las ganancias

y los ataron

como hacía cuarenta años

a sus parientes

allá por el Chubut

en el Corral de Sacamata

como a animales

los milicos obedientes

de los muy enriquecidos

no les dijeron no

tampoco sí

al sábado a la tarde

para volver a ser wentru

por un rato

para lavarse

bancos

velas

aire

no estar solos en los puestos

no más pedían

balas

les dieron

los milicos obedientes

primero los pusieron paraditos

y en fila

como los postes del alambre

a los peones que se habían atrevido

les apuntaron ahí

a la memoria

y

fueron cayendo

las camisas con sangre

que ningún jabón refregará el sábado a la tarde

y vuelve a gotear el dolor

mierda

vuelve.

Por Fernando Barraza

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