UNA MIRADA DESDE LA HERIDA COLONIAL. Sergio De Matteo

Santa Rosa, La Pampa. Coordenadas: 36º 37’ 07” S –  64º 27’ 18” O

 

LA HERIDA COLONIAL

MUESTRA: LA HERIDA COLONIAL

 

 “La Herida Colonial”, III Edición del Encuentro Multidisciplinario de Cerámica y Arte Indígena de Tierra Ranquel se inauguró el este domingo 11 de octubre a las 19hs. en la Sala Arte Propio del Centro Cultural Medasur y clausura el 1 de noviembre.

Con la participación de la artesana Natalia Martínez y el artesano Juan Pérez, el escultor Rubén Schaap, el investigador Sergio De Matteo, el cineasta Nicolás Piva y la gestora cultural Elisa Suhurt se organiza esta nueva muestra que es auspiciada por UPCN Seccional La Pampa y la Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa.

 

inauguración muestra ranquel

 

Resaltan los organizadores: “Hoy nos convocamos, nuevamente a rememorar y reflexionar sobre nuestro pasado en este presente acuciado por la pandemia Covid-19. Buscamos en nuestra historia a los ancestros y nos subyuga aquella realidad violentada por los conquistadores que no sólo fue a espada y sangre, sino que también diezmaron a los pueblos originarios con enfermedades desconocidas en este continente. Explorar los lugares de la memoria, la herida colonial, para proyectar nuestra cultura y espiritualidad en un planeta convulsionado, en una naturaleza rota. Nuestro arte, nuestro pensamiento, nuestra existencia ata y reúne la sabiduría de las antepasados y la creatividad de nuestras raíces en esta nueva propuesta de Tierra Ranquel”.

 

inauguración 2

 

En consecuencia, diversos documentos e investigaciones sociales y científicas atan a este presente donde la pandemia también ha afectado a comunidades originarias con aquel pasado, ya caratulado como genocidio. Según el antropólogo Darcy Ribeiro (Las Américas y la civilización, 1985), los indios fueron el combustible del sistema productivo colonialista español. En América Latina, había una población de setenta millones de amerindios antes de la llegada de los españoles y 150 años más tarde quedaban sólo tres millones y medio. La mitad habían muerto por las pestes traídas por el hombre blanco. El resto fue asesinado en las guerras de la conquista o en el trabajo forzado de las minas e ingenios. El investigador Henry Farmer Dobyns ha calculado que el 95 % de la población total de América murió en los primeros 130 años después de la llegada de Colón (Their number become thined: Native American population dynamics in Eastern North America, 1983); y el ecólogo Jared Diamond, en su obra Armas, gérmenes y acero, (Guns, germs and steel: the fates of human societies, 1997), estima el impacto mortal de las enfermedades introducidas por los europeos en un 95% de la población.

 

familia ranquel

La inauguración se realizó a través de la transmisión por redes sociales desde el Zoom cedido por la Asociación Pampeana de Escritorxs, que también acompaña esta actividad, debido a los protocolos sanitarios por la pandemia Covid-19 (ID de reunión: 821 4852 6562, Código de acceso: 853856 y vínculo https://us02web.zoom.us/j/82148526562?pwd=YkNLMW5HWUp0OUdwRURSOXZkbTB6QT09.

La muestra podrá visitarse en horarios de funcionamiento de Medasur, respetando la distancia social que exige el Ministerio de Salud.

 

Cuando los genes hablan.

 

 

La muestra que proponemos todos los años para el 11 de octubre, “Último día de libertad de los pueblos originarios”, implica realizar, además de exhibir el arte ranquel, un trabajo de reflexión y ejercicio de la memoria respecto a los hechos de nuestra historia regional.

En este tipo de actividades interdisciplinarias es donde se articulan tanto el campo político como el campo sociocultural para reconstruir y resignificar la historia y la memoria de un pueblo, otorgándole legitimidad y trascendencia, a cada una de las acciones y representaciones que se presentan y comparten con la ciudadanía. En ese sentido, La pampa tiene una trayectoria importante de reivindicaciones, como ya ha sucedido con la restitución de los restos de Panguitruz Güor (Mariano Rosas), la sustitución del nombre de la ex avenida Roca, la instalación de la escultura de Pincén en una rotonda santarroseña, o la creación del Consejo Provincial del Aborigen.

 

la danza del avestruz

 

La conjunción de cada una de estas medidas o programas corresponde al reconocimiento y valorización de la matriz indígena de nuestro pueblo, porque de acuerdo a los estudios que realizara mediante análisis genéticos el Dr. Daniel Corach, director del Servicio Huellas Digitales Genéticas de la UBA, el 56% de lxs argentinxs tiene antepasados indígenas, y recientemente la investigación de Claudio Bravi, de la Universidad Nacional de La Plata, que se realizara en La Pampa, reveló que el 69% de lxs comprovincianxs posee presencia de linajes maternos de origen americano.

Por eso insistimos en organizar estas acciones de concientización de la comunidad, compartiendo nuestras creaciones en cerámica así como la idiosincrasia y la espiritualidad del pueblo ranquel.

Esta toma de posición en nuestro territorio nos sitúa en el estar-siendo propugnado por Rodolfo Kusch. El estar-situado nos permite recuperar el lugar de lo vivencial y el profundo vínculo con la tierra, con Nuestra América, aquella que propugnara el cubano José Martí, y deconstruir esa América inventada, que fuera denunciada en las investigaciones de Edmundo O’Gorman.

Por lo tanto, cada acción y reconocimiento a nuestro pueblo ranquel, logrado con el trabajo y el compromiso de mostrar y representar su cultura, nos permite supurar, en parte, la herida colonial, como muy bien lo pusiera en evidencia la investigadora Gloria Anzaldúa.

 

Repensarlo en clave política.

 

La herida abierta expuesta por Anzaldúa en su libro Borderlands/La Frontera. The new mestiza (1987) da pie a diferentes exploraciones de la cartografía, de la construcción de las subjetividades, de la lengua (un texto mestizo que habla en español, inglés, náhualt, mexicano norteño, tex-mex, chicano y pachuco), de las fronteras e invocar un feminismo y una identidad chicana más inclusivos.

mujeres ranqueles

 

Esta obra también nos ayuda desde la reflexión teórica y poética a comprender el concepto de la frontera como espacio geográfico para redefinir su significado como lugar de resistencia identitaria y posicionamiento político. Podríamos entender a la frontera como el espacio de choque y disputa entre las fuerzas colonialistas (luego las del estado-nación) y la resistencia de los pueblos originarios. Correr la frontera, adelantarla, ganarle territorio a la “barbarie” con la expulsión de los indios del desierto, por lo menos en la concepción pergeñada desde el campo intelectual orgánico (Mitre, Sarmiento, Roca, Zeballos, Mansilla) para lo que sería esa nueva Argentina. Ese desierto tan deseado por los terratenientes parecía no ser tan desierto, sino que esas tierras sustraídas a la “indiada” les garantizaba aumentar su patrimonio, en algunos casos seguiría siendo ocioso, y también ampliaría la cantidad de hectáreas (las 15000 leguas) para la producción, lo que acrecentaría exponencialmente sus ganancias.

 

choique y su huevo

 

Recurrir a los datos muchas a veces aclara y pone en evidencia la rapiña humana, económica y sociocultural del poder central de una época nefasta de nuestra historia nacional. La Conquista del Desierto fue la campaña militar realizada por la República Argentina entre 1878 y 1885, por la que conquistó grandes extensiones de territorio que se encontraban en poder de pueblos originarios (también referidos como tribus desde el bando del Estado) pampa, ranquel y tehuelche. Se incorporó al control efectivo de la República Argentina una amplia zona de la región pampeana y de la Patagonia (llamada Puelmapu por los mapuche), que hasta ese momento estaba dominada por los pueblos indígenas. Éstos, sometidos, sufrieron la aculturación, la pérdida de sus tierras y su identidad al ser deportados por la fuerza a reservas indias, museos o trasladados para servir como mano de obra forzada.

 

mulitas armadillos

 

El saldo fue de miles de indios muertos, catorce mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de quince mil leguas cuadradas, que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería. Las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes.

Muchos libros han denunciado y tratado la opresión a los más pobres, a las minorías, etc., por ejemplo, Cuaderno de un retorno al país natal (1939), de Aimé Césaire, Retrato del colonizador y Retrato del colonizado (1957), de Robert Memmi, Los condenados de la tierra (1961), de Frantz Fanon, Las venas abiertas de América Latina (1971), de Eduardo Galeano, Orientalismo (1978), de Edward Said; estos son sólo algunos títulos de una incompleta biblioteca para la resistencia de los subalternos, de los invisibilizados del mundo.

Esos análisis ponen en evidencia un planeta en crisis, desigual, donde la clase dominante obtiene privilegios al máximo, donde hombres, mujeres, niños y ancianos padecen las políticas explotadoras, casi esclavistas.

Esa herida abierta, la herida colonial, que Walter Mignolo va a usufructuar para repensar en clave decolonial a los constructos imperiales de los últimos 500 años de acuerdo a la imaginación de la cristiandad. Este tipo de pensamiento que se nutre de relecturas latinoamericanas, desde la sabiduría de los pueblos originarios hasta la teoría decolonial, sirve para poder articular conceptos que coadyuven a comprender la colonialidad/modernidad, entrever los filamentos del relato opresor vertido desde la casa del amo, y de esa manera, deconstruir la dependencia y, además, señalar las ausencias que se producen en los relatos de la modernidad y la herida colonial, ese sentimiento de inferioridad impuesto en los seres humanos que no encajan en el modelo predeterminado por los relatos euroamericanos. Por eso es fundamental el pensamiento crítico de frontera entendido como decolonización del conocimiento.

 

poncho y cerámicas

 

El periodista e investigador Adrián Moyano, autor de una serie de libros donde excava en archivos para dar cuenta de las contradicciones y tergiversaciones de la historia oficial respecto a los pueblos originarios, resalta que “en 1598, arrojaron a los winka al norte del río sagrado. Aquí no pudieron el rey, sus gobernadores, caballeros y soldados. Y en 1641 pita winka, España tuvo que admitir la independencia y la soberanía mapuche del Bío Bío hacia el sur. En Ngulumapu y en Puelmapu. De “mar a mar”, y agrega un dato contundente y revelador: “El 12 de octubre de 1492 nada sucedió en el Wallmapu. Octubre no es octubre para los mapuche de Puelmapu. Aquella pesadilla colonial no la soñamos nosotros, hasta el 25 de mayo de 1879, cuando el wezache Roca formó a sus tropas en Choele Choel e hizo sonar sus clarines, sus cañones”.

No obstante, hoy recordamos a los antepasados del continente, aquellos que padecieron el yugo de la conquista, la barbarie de los colonialistas.

talla mujer con aros

 

El 11 de octubre representa el último día de libertad de los pueblos originarios, pero eso no significa su exterminio o desaparición; al contrario, a más de 500 años de la invención, y no descubrimiento de América, como plantea Edmundo O’Gorman, las culturas indígenas siguen construyendo su historia, resignificando sus tradiciones culturales, consolidándose tanto en sus comunidades como en la representación institucional y política.

Quizás debamos destacar que el avance colonialista con sus torturas y asesinatos es considerado un genocidio, y que las muertes trágicas fueron una parte de la conquista, porque uno de los efectos más mortales fueron las enfermedades traídas de Europa.

También debemos destacar la heroica resistencia de los pueblos del Sur, los españoles no pudieron vencer a la nación Mapuche, como relata Adrián Moyano, y tuvieron que negociar y ceder ante la virulencia de la lucha, así que debajo del Bio Bio continuó coexistiendo el mandato indígena.

Pero aquella maquinaria de guerra luego fue impulsada por los estados chilenos y argentinos para terminar con la presencia de indios en los territorios que la oligarquía quería apoderarse. En nuestro país por medio de la mal llamada Conquista del desierto avanzaron sanguinariamente contra ranqueles, vorogas y mapuche, y recién en 1879 lograron doblegar la resistencia y defensa de sus territorios y pueblos a los loncos indígenas. Casi 400 años después de la avanzada colonial los pobladores originarios de nuestras tierras eran batidos por otro genocidio, el ejecutado por el colonialismo nacional. Aun así, esas culturas han ido recuperando sus tradiciones e historia y siguen vigentes, todavía peleando por su tierra, en cada rincón de las tierras ancestrales.

Acorde a lo citado y pensado, la Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas (Mar del Plata, 2005) sostiene que han sido objeto de un proceso de genocidio: “Que los Pueblos Indígenas hemos sido víctimas por quinientos trece años de un proceso de genocidio, colonización y discriminación producto de ideologías y políticas imperiales, mismas que han violado nuestros derechos fundamentales. Cualquier diálogo entre Pueblos Indígenas, el Estado y la Sociedad, debe tomar en cuenta la naturaleza colectiva e histórica de estos derechos”

 

ocres en vasijas

 

Una muestra en territorio ancestral.

En ese sentido, la muestra de arte/artesanías ranqueles sirve como pretexto para profundizar en la discusión y el debate de las culturas ancestrales frente a la política nacional, a la visión de la Patria Grande.

En épocas actuales resignificar el pasado implica un proceso de identificación y aprendizaje, de posicionamiento en el ámbito sociocultural y político; y no es únicamente adquirir la maestría en determinadas técnicas, sino que acontece un religamiento con la práctica comunitaria portadora de linajes, sabidurías y rituales ancestrales.

Estos destacados artesanos observan: “Usar lo que nuestra Ñuke Mapu (Madre Tierra) nos da”. Por ende, recurren a lo elemental y esencial que otorga la naturaleza, en comunión y agradecimiento, siendo parte de esa simbiosis entre la tierra y lo humano, donde se opta por estar-situado, como exigía Rodolfo Kusch. Este filósofo argentino argüía que la geocultura conlleva la intersección de lo geográfico con lo cultural, ya que el pensamiento se da siempre situado, la vivencia se da situada; por lo tanto las manifestaciones simbólicas, en este caso, las artesanías, también están situados.

En esa línea de reflexión y de acción, el lonco de la Comunidad Baigorrita, Juan Pérez, señala que “lo fundamental es recuperar nuestro territorio porque si no hay territorio, no hay identidad, no hay cultura”; que coincide con Leonel Serruto, kichwa de Bolivia y presidente de la Red Tierra del Futuro, cuando enfatiza: “No existe cultura sin territorio”.

Estas apreciaciones están presentes en la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, porque el artículo 26 establece que “los pueblos indígenas tienen derecho a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o de otra forma utilizado o adquirido”, con el añadido de que “los Estados asegurarán el reconocimiento y protección jurídicos de esas tierras, territorios y recursos”.

Tierra Ranquel es uno de los tantos ejemplos de recuperación de técnicas ancestrales, pero, a su vez, en sus intervenciones el pensamiento seminal de los pueblos originarios se manifiesta y reclama.

por Sergio De Matteo

 

tierra Ranquel Cerámica

Loading...
Loading...