OSORNO, ciudad de millonarios.

Osorno, X Región. Coordenadas: 40º 36’ 11” S – 73º 07’ 14” O

 

Bernardo Colipan Filguiera es (para mí) un hallazgo en esta tarea donde la poesía teje lazos y redes, donde somos nudos que se enlazan volviendo a tejer. Un nudo generoso como los que liando este camino respondió sin dudar: "Sí, claro", cuando lo invité a ser nexo de la Patagonia del Pacífico.

Para su presentación elegimos un fragmento de su Ensayo:  "Osorno, ciudad de millonarios". Del Libro “Diálogos Bajo el Volcán”. Autores, Caucao,J /Colipan.B. Ediciones El Kultrun; Valdivia, 2019.

Bienvenido Bernardo a Patagonia CulturaS, donde comienza el mundo. 

 

 UNA FISONOMÍA EUROPEA

 

Municipalidad de Osorno

Banco Osorno y la Unión.

 

“Es europea la fisonomía de la ciudad y europea la fisonomía de los campos. Un plano urbano perfecto encuentra su equivalente en los fundos limpiecitos, explotados racionalmente con maquinaria moderna; ellos producen gran parte del pan, de la leche y de la carne que consume Chile.

Osorno evoluciona y progresa porque posee la fuerza interior de un optimismo de 18 quilates…

Hay dinero en Osorno, un dinero que no está inmovilizado en las arcas ganando intereses, sino que sale y serpentea entre las más variadas actividades. Es ritual decir que Osorno es la ciudad de los millonarios. Exacto. Hay millonarios por decenas.

Todos mueven sus capitales en los trigales, en la ganadería, en las industrias, en el comercio. El dinero circula con más abundancia en Osorno que en las ciudades vecinas. Hay millonarios octogenarios que todavía, en el ocaso de sus días sueñan y planean nuevas fuentes de trabajo y riqueza.”

(Libro del Cuarto Centenario”. Osorno, Primera edición Marzo 1958).

 

toro Osorno

 Emblema del poderío agrario.

 

El mes de marzo de 1958 la ciudad de Osorno celebraba los 400 años de conquista española. El Cuarto Centenario para la sociedad osornina tomó un carácter de singular importancia. Llegaba el momento de mostrar al mundo la entrada a la modernidad, la superación de la barbarie y la llegada de la civilización.

Se pasaba de un estado agro-alfarero a la matriz productiva agro-ganadera. La euforia era incontenible. Por primera vez la ciudad se despojaba de su condición de comarca y mostraba un desarrollo en obras públicas como el puente San Pedro, la ruta al mar, el desempeño del campo osornino, la eficiencia productiva y la empresa agro-ganadera gozando de buena salud.

En los campos, la yunta de bueyes era reemplazada por las modernas maquinarias traídas por las importadoras Fox, Wessel, Williamson Balfour y Cía.

La celebración del Cuarto Centenario de la ciudad marca la hybris del punto cero, pues en ese evento se redactó el guion que dio forma al sujeto osornino contemporáneo.

Para llevar a cabo la celebración, las autoridades políticas emprendieron una serie de acciones planificadas con anticipación para asegurar su éxito.

En sesión del 17 de enero de 1957, el Alcalde de la Comuna Carlos Follert, presenta el presupuesto extraordinario de fondos para la celebración del Cuarto centenario.

En octubre de 1956 entra en funciones el primer obispo de Osorno, Monseñor Francisco Valdés Subercaseaux, que oficiará el Te Deum celebratorio de los cuatro siglos de la ciudad.

En visita a Santiago el alcalde Carlos Follert compromete al Ministro de Vías y Obras Eduardo Yañez Zavala para atender las necesidades de Osorno, especialmente las destinadas a la conmemoración del Cuarto centenario.

El 13 de junio de 1957 después de empates, se lanzó una moneda al aire para definir al Secretario del comité del Cuarto Centenario. La moneda cayó a favor de Raúl Castro Vergara.

En Julio de 1957, la Colonia Siria residente realiza un aporte al Cuarto Centenario, que va en beneficio a construir salas de clases y ampliar las dependencias de la Escuela “San Antonio” de la Población Angulo.

En octubre del mismo año, la Colonia Española residente solicita a la Municipalidad de Osorno el aporte de un millón de pesos, para la reconstrucción del fuerte colonial a orillas del río Rahue. El proyecto es aceptado con unanimidad.

El programa de actividades contemplaba reuniones, inauguraciones, desfiles conmemorativos, Te Deum, la inauguración de la media luna en el recinto de la Sociedad Agrícola y Ganadera de Osorno (SAGO) y la visita del presidente de la República Sr. Carlos Ibáñez del campo.

 

 UNA FUERZA DE "18 KILATES"

Osorno desde un fundo. Lago Llanquihue

 

El Diario la Prensa del 4 de enero de 1958 señalaba: “es necesario e imprescindible que la impresión que se lleven de la ciudad quienes nos visiten corresponda exactamente al grado de superación y la madurez cívica de Osorno “.

En el fondo lo que se pretendía era escenificar una ciudad europea, con fundos limpios, explotados racionalmente con maquinaria moderna y un patriarcado con una fuerza interior de 18 quilates. Una ciudad de millonarios, que en nada tenía que envidiar a las burguesías de las capitales europeas.

El programa de aniversario, dejó encarnado un relato en el imaginario de Osorno, que puso en escena al sujeto único, hegemónico y patriarcal: el señor agro-ganadero, promotor del desarrollo económico.

En la crónica “Osorno, ciudad de millonarios” se abre una escena en la medialuna de la Sago. “Suena la canción nacional, junto al autor de la nota, un hombre de pueblo agita su pobre sombrero, suspira y dice “¡Chita que es linda mi patria, patrón! Y tenía los ojos humedecidos”.

 

NOSOTROS Y LOS OTROS

Osorno bandera nazi

Sago Fisur 1938. Signos presentes en la inmigración osornina.

 

En síntesis, se despliega una gramática de la subalternización que traza una escritura que define un “nosotros” en relación a un “ellos”. Un centro de poder, blanco y hegemónico, que definirá una matriz colonial del poder, normará relaciones y construirá distancias con una periferia morena y de overol azul.

El Cuarto Centenario resignificó un “nosotros “y lo definió como un idéntico a los suizos, vascos-franceses, alemanes, españoles, menos chilenos.

El “otro social” es visto como el extraño, que mira desde el otro lado del río a quienes habitan en el centro.

En el palco de la Sago del cuarto centenario, no son aceptadas las categorías de mestizo ni de india bonita. Su escala cromática es la que atraviesa todas las tonalidades de la blanquitud. En ese espectro de colores encuentra su lugar imaginado.

El Osorno bonito no tiene nada que envidiarle a Bombay o Calcuta.

En El Libro del Cuarto Centenario de Osorno destaca una nota que dice:

“Los primeros colonizadores alemanes que desparramó Pérez Rosales y los religiosos que acompañaron a los conquistadores españoles plasmaron la moral de un pueblo, que hoy día mantiene incólumes los sentimientos de la moral y de la rectitud ciudadana orgullosa tradición que se guarda en todas las esferas sociales (...) Fe y civismo. Religión y Patria. He ahí los valores morales indelebles de los cuales todo osornino se siente orgulloso.” (op.cit pp)

 

Huaso chileno Carlos Baca Flor

Huaso chileno. Óleo de Carlos Baca Flor.

 

Pero necesita del “otro social” para constituir su identidad, desde ahí define sus distancias y proximidades. Es por eso que la única manera, que tiene el “otro exótico de entrar en el “nosotros” es cruzar el río revestido de peón, labrador, jornal o prostituta.

El nosotros, se define en relación a un conjunto de sujetos que al mirarse se suponen idénticos. Así, se distancia del “otro étnico”, del periférico que pasa a constituirse en un “ellos”, que generalmente se ubica al otro lado de la escala cromática. Donde comienzan aparecer toda la gama de tonos marrones.

El “otro social “, como periférico sabe que su lugar se encuentra pasado el río, que opera como frontera social que define un “adentro” de un afuera.

De esta forma, quienes se encuentran en el exterior, proveen de mano de obra para los que se encuentran en el interior, en la ciudad letrada que genera el desarrollo económico de la polis.

No es casualidad que en las riberas de los ríos, se localicen la líneas de fuertes y los ejércitos de frontera que contienen a los “otros extraños”, iletrados y promiscuos.

El sujeto que vive en el centro, instala en la línea del río Damas, trincheras compuestas por destilerías para controlar la subjetividad de los extraños.

El aguardiente de trigo y la carabina máuser, se utilizaron para generar un control de los territorios, un sometimiento de las conciencias y un disciplinamiento del cuerpo social del subalterno.

Los lugares donde habita el Nosotros y el “Otro social” son diferentes.

En el primero reina el orden, la ausencia de gérmenes, el alcantarillado, las intendencias y las fiestas de la primavera.

En el segundo los pozos sépticos, la población callampa, la familia calentándose en un brasero de carbón.

 

LA BLANQUITUD COMO CUALIDAD DE DISTINCIÓN

 

Osorno Iglesia

 Catedral de Osorno

 

En el adentro se encuentra la santidad asociada a la blancura, que construye un sujeto que irradia mesura y compostura en sus gestos y movimientos. No es casualidad que los santos visibles y republicanos son todos de raza, usos y costumbres blancas. En el afuera el mal de ojo, el empacho, lo promiscuo.

La modernidad entronizada en su blanquitud, instala la sabiduría revelada de una razón, que señala como supersticiones el resto de las epistemologías que se encuentran al otro lado del río Rahue y Damas.

La celebración de los cuatro siglos de dominación colonial, dio a conocer un patrón de conocimiento, articulado al ejercicio y a los núcleos del poder.

Desde la razón colonial, las hegemonías del poder construyen un sistema de dicotomías y polaridades.

 

Plaza de las Armas Osorno antigua

Imagen de las primeras trazas de la Plaza de Osorno.

 

Todo lo que está fuera del centro, se construye como un “otro” y queda en condiciones de inferior y subalternidad. El cuerpo lo otro del alma. El afecto y la emoción como lo otro de la razón. Lo masculino como lo otro de lo femenino. Lo otro como creencia, como inferioridad. Lo otro deviene en lo extraño. Lo lejano lo peligroso. Lo que nos amenaza y debe ser controlado y dominado.

En la sesión del 11 de octubre de 1956, la Municipalidad con la unanimidad de los regidores, adoptan como Escudo Oficial de Osorno el mismo que usó el Marqués de Ambrosio O`Higgins sin ninguna modificación. (1)

El lugar se constituye en el momento en que se conjuga identidad, memoria y relación.

El centro de la ciudad es un lugar activo, dotado de sentido y de composición simbólica. En él se entroniza un tipo de imaginario, que una etnia dominante impone para reproducir una relación colonial.

Osorno como toda ciudad colonial, en la celebración del Cuarto centenario encontró el momento indicado para reivindicar su propia historia en las calles, en los museos, en las plazas y en los monumentos.

El cuarto centenario estableció una matriz colonial que legitimó una historia colonial, ordenó para el futuro desplazamientos espaciales, nociones de itinerarios, monumentos donde la subalternización es la referencia que se pretende reproducir.

Los nombres de las calles del centro histórico, nos remiten al momento en que se instala con fuerza el colonialismo interno y nos recuerdan que somos unos colonizados.

De la plaza al Oeste: O’Higgins/Bulnes, Portales. De la plaza al Norte: Ramírez, Carreras, Baquedano. De la plaza al Este: Matta / Cochrane, Freire. De la Plaza al sur: Mackenna, Bilbao, Rodríguez. Todos apellidos castrenses que flanquean un centro histórico y levantan un fortín colonial/republicano.

El plano regulador de Osorno proyecta una geopolítica de la defensa. En su interior se disponen sitios de significación republicana. De esta manera al ciudadano se le traza un circuito que siempre le va activar una memoria inferior,” protegida” y colonizada.

 

Todo lo que está fuera del centro, se construye como un “otro” y queda en condiciones de inferior y subalternidad. El cuerpo lo otro del alma. El afecto y la emoción como lo otro de la razón. Lo masculino como lo otro de lo femenino. Lo otro como creencia, como inferioridad. Lo otro deviene en lo extraño. Lo lejano lo peligroso. Lo que nos amenaza y debe ser controlado y dominado.

En la sesión del 11 de octubre de 1956, la Municipalidad con la unanimidad de los regidores, adoptan como Escudo Oficial de Osorno el mismo que usó el Marqués de Ambrosio O`Higgins sin ninguna modificación. (1)

El lugar se constituye en el momento en que se conjuga identidad, memoria y relación.

El centro de la ciudad es un lugar activo, dotado de sentido y de composición simbólica. En él se entroniza un tipo de imaginario, que una etnia dominante impone para reproducir una relación colonial.

Osorno como toda ciudad colonial, en la celebración del Cuarto centenario encontró el momento indicado para reivindicar su propia historia en las calles, en los museos, en las plazas y en los monumentos.

El cuarto centenario estableció una matriz colonial que legitimó una historia colonial, ordenó para el futuro desplazamientos espaciales, nociones de itinerarios, monumentos donde la subalternización es la referencia que se pretende reproducir.

Los nombres de las calles del centro histórico, nos remiten al momento en que se instala con fuerza el colonialismo interno y nos recuerdan que somos unos colonizados.

De la plaza al Oeste: O’Higgins/Bulnes, Portales. De la plaza al Norte: Ramírez, Carreras, Baquedano. De la plaza al Este: Matta / Cochrane, Freire. De la Plaza al sur: Mackenna, Bilbao, Rodríguez. Todos apellidos castrenses que flanquean un centro histórico y levantan un fortín colonial/republicano.

Se trata de centro histórico autocentrado que clausura todo tipo de imaginarios y memorias otras. Un espacio que se constituye en un no lugar, que no da cabida a modelos de autorepresentación para el resto de las identidades. Despliega una doble lectura. Un lugar de cuatro siglos habitable para algunos y un no-lugar sin memoria para otros.

 

cartel familias recuperan fundos

 Uniones campesinas recuperando fundos.

 

 Por Bernardo Colipan Filgueira

Nota.

  • Con el nuevo diseño de la plaza de armas, el municipio por medio de su alcalde Bertín, dispuso que el escudo heráldico, se ubique en el centro de la plaza y sea protegido por un cerco de cadenas. El kultrun se ubica en el costado oeste mirando a Rahue, sin protección y se abre a ser pisado por todos los transeúntes. Con la rebelión popular de octubre 2019, este escudo fue uno de los primeros geosímbolos que fue destruido.

Imágenes tomadas de Google.

 

 

 

Bernardo Colipán Filgueira nació en Rahue, Osorno, en 1967.bernardo colipan 0230 2A JPG

Poeta, profesor de Historia y Geografía, Licenciado en Educación, docente de la cátedra de Territorio y medio ambiente en la Escuela de Diseño de la Universidad de los Lagos.

Entre sus obras ha publicado, junto a Jorge Velásquez, "Zonas de Emergencia". 

Antología crítica de Poesía Joven del Sur de Chile (Ediciones Paginadura, Valdivia, 1994), Pulotre: Testimonios de vida de una comunidad huilliche 1900 – 1950 ( Editorial Universidad de Santiago, Santiago, 1999), Arco de Interrogaciones (Editorial Lom, Chile, 2005). Ha sido seleccionado en diversas antologías, entre ellas: Desde los Lagos: antología de poesía joven (Ed. Polígono,Puerto Montt, 1994), El Canto Luminoso de la Tierra. Cuatro poetas williches (Ediciones Serindígena, Santiago, 2001), 20 poetas mapuches contemporáneos (Lom Ediciones, 2003) y La memoria iluminada: Poesía mapuche contemporánea (Edición de Jaime Huenún. Málaga, España 2007).Su poesía ha sido traducida al mapudungun, catalán y al inglés.
Su trabajo ha sido distinguido como mención honrosa en el Concurso Nacional de Poesía El Joven Neruda, 1998, con la beca Fondart Creación Literaria, 1997 y la beca del Fondo de Fomento del Libro y la Lectura, 1998. Actualmente reside en el sector rural de Temuco Chico, próxima a la ciudad de Cañete, Región del Bío Bío.
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