PATAGONIA: ZONA, ESCRITURA Y PERTENENCIA. Antología Internacional "Contra Molinos de Viento"

Galarza. Neuquén, Neuquén. Coordenadas: 39º 00' 30" S - 68º 08' 29"O

Mayol. San Martín de los Andes, Neuquén. Coordenadas: 40º 09' 25" S - 71º 21' 08" O

Milanca Olivares. Los Lagos, Región de los Ríos. Coordenadas: 39º 52' 06" S - 72º 50' 20" O

Núñez Cabral. Villa La Angostura, Neuquén. Coordenadas:40º 15' 18" S -71º31' 40" O

Opazo Salazar. Puerto Montt, X Región. Coordenadas: 41º 27' 49" S - 72º 57' 10" O

Slednew. Santa Rosa, La Pampa. Coordenadas: 36º 35' 31" S - 64º 17' 28" O

Watkins. Neuquén, Neuquén. Coordenadas: 39º 00' 30" S - 68º 08' 29"O

 

 

Cuando nos preguntan (nos preguntamos) dónde vivimos, generalmente es el contexto el que responde casi automáticamente por nosotros, el que nos define si la pregunta se refiere al lugar, barrio, zona, región, provincia, país o continente donde vivimos. Más complejo es el dilema en el que nos debatimos cuando se nos pregunta “de dónde somos”. Otro, de distinta índole pero de igual profundidad metafísica: “qué hacemos”. Y este dilema, asociado al lugar nos enfrenta, enseguida, al concepto de pertenencia.

En La Patagonia como construcción literaria, Raúl Artola dice: “La Patagonia es un caso extraordinario porque el concepto de región que se maneja en el resto del mundo no es aplicable a nosotros. Lo que geógrafos, etnógrafos, antropólogos, sociólogos, etcétera, llaman región (por extensión, características e intereses comunes), en la Patagonia sería apenas una zona, una comarca”. Vale recordar que, acerca de las particularidades de esta mirada acerca del lugar y su influencia, Artola ha enarbolado una bandera fundamental con su obra La periferia es nuestro centro (2011). Sintetizando, podemos proponer desde este fugaz espacio que la pregunta del “dónde” refiere al concepto de zona, el “qué” al de obra (en este caso, la escritura) y el “cómo” al de pertenencia.

La reciente aparición de la antología Contra molinos de viento, gestada por Poesía Fusión y antologada por el gestor cultural Darío Oliva, asociada a la invitación de la revista Patagonia CulturaS a conversar con los antologados que pertenecen a esta región sureña del mundo, me ha puesto nuevamente en el camino de pensar una vez más en estos tres sonoros tópicos, que dan título a este trabajo. “La Patagonia, también en la poesía, se dice en plural”, señala felizmente Luciana Mellado. Por ello, para discurrir sobre estas preguntas; hemos convocado a este foro a los antologados de la Patagonia, de ambos lados de la cordillera: Edith Galarza (Neuquén), Anamaría Mayol (San Martín de los Andes), Javier Milanca Olivares (Los Lagos), Viviana Núñez Cabral (Villa La Angostura), Isabel Opazo Salazar (Puerto Montt),  Susana Slednew (La Pampa) y Tomás Watkins (Neuquén).

 

 

Galarza

Edith Galarza  

 

LAGARTIJAS

una lagartija y yo sobre esta piedra

echadas al sol

nuestras cuerpas se secan y se mojan

salpicadas del mediodía

el viento sur hace temblar mis pezones

y hay una lágrima

desnudas las dos azulas verdes tornasoladas

las pequeñas cumbres nuevas

la sorprenden

en el silencio de las horas ella no dice nada

       y al caer el sol murmura

         traes una piel nueva hoy.

 

 

 

¿Son lectores o lectoras de antologías literarias? ¿Hay una Antología que consideren fundamental?

Edith Galarza: -Siempre que me encuentro con alguna antología, es seguro que la voy a leer y me voy a detener y querer saber más de varixs escritorxs. Es una forma simple de conocer qué se escribe, o qué se escribió en una época o lugar o el criterio que se haya escogido. También es interesante el recorte que hace la antología. Me gusta que mis textos estén junto a los de otrxs poetas, está buena esa coexistencia-convivencia de muchxs: esa reunión poética que permite una antología, una especie de recitalito poético que puede tener lugar en las manos de cualquierx lectorx. Yo le tengo especial cariño a la Antología de poesía erótica de Editorial Leviatán, que siempre me gusta volver a leer o la antología Poemas para mirar de Colihue, la escritura desde el aspecto visual de la palabra (Vicente Huidobro, Gónzález Tuñón, por ejemplo).

Anamaría Mayol: -Sí, soy lectora de antologías literarias. Me gustan más aquellas que se arman a partir de las voces de una región, como por ejemplo Mujeres al sur (antología publicada por Ediciones De La Grieta) o a partir de un disparador  (como la Antología  de la poesía surrealista de Aldo Pellegrini) y esta antología Contra molinos de viento de  Darío Oliva, que reúne voces hispanoamericanas tan disímiles y tan contemporáneas.

Javier Milanca Olivares: -Sí, claro. De hecho, lo primero que busco cuando me toca viajar a otros lugares o países son las antologías. Soy un buscador de antologías, las antologías te permiten dar un vistazo a los panoramas literarios por épocas, por contenido, por generación o desgeneración. Formar parte de una antología es también una forma interesante de compartir lecturas ver intereses y viajar en letras en muchos ojos y corazones. Todos los antologados somos Kerouak de mano en mano. Para mí hay una antología fundacional: Antología del cuento chileno, que tenía tres tomos y reunía una gran tradición de cuento chileno y se podía ver su evolución, constituyó también un aprendizaje. En mis tiempos de estudiantes se lanzó también una antología sobre poesía chilena de también tres tomos. Recuerdo haber leído emocionado a esos tremendos escritores y con esa ilusión de escritor joven, uno como que quería conocer en persona a los que estaban vivos y ver qué grandes personas y poetas eran. Cuando los pude conocer la mayoría eran grandes poetas solamente…

Viviana Núñez Cabral: -No especialmente. De hecho me sorprenden algunas convivencias de obras y autores/as y me pregunto cuál será el criterio de selección de sus antologadores. Una vez te dije, Diego, que leer es uno de los actos más íntimos para mí. Cuando leo tengo una relación con ese libro, más que con su autor o autora, a menos que se constituya en maestro/maestra –para mí, claro-, entonces reconozco su tinta, su palabra. Cuando me pasa eso en una selección antológica, es un hallazgo maravilloso, porque encuentro una voz seductora, que me conduce, que me habla, que habita en mi universo o me devela universos que yo no conocía. En el caso Contra molinos de viento, el nombre en sí supone una llamada: es la eterna ternura de la lucha por los sueños de justicia a pesar de todo, incluso si se percibe que la batalla puede perderse; con más razón seguramente en ese caso. Creo que todavía no leí mi antología fundamental, pero seguro está en las voces indoamericanas.

Isabel Opazo Salazar: -Soy asidua lectora de antologías literarias, pues como Profesora  con especialidad en Lenguaje y Comunicación, las he utilizado, tanto para la enseñanza como para mi deleite personal. Pienso que proporcionan un amplio espectro que posibilita formarse una visión general de las características de cada participante o de uno en particular. También creo que el propósito de las antologías es compartir creaciones literarias y contribuir al desarrollo cultural de los pueblos y las generaciones futuras. Formar parte de una antología, es primero un orgullo y, segundo, para dar a conocer mis creaciones ya que poseo un poemario titulado Raíces de mi sangre con propiedad intelectual, que, sin embargo, no he podido publicar.

Tomás Watkins: -Sí, soy lector de antologías. Me crié leyéndolas, fue un modo de conocer un poco de todo. La avidez de la adolescencia, ese modo de leer bajo la tutela de la santa ignorancia, de la ingenuidad y del asombro. Ahí se forja casi todo. Así conocí a las y los grandes escritores de Patagonia, sobre todo. Con el tiempo, me pasó que compartí espacio con algunos de ellos en otras antologías. Lo anterior, dicho con la ingenuidad, decía, del ávido lector. También ocurre que hay antologías que se leen más por lo que excluyen que por lo que muestran: subjetividades, personalismos de gustos o intereses en el recorte. También me tocó varias veces hacer de antologador. No es fácil, y no siempre redunda el esfuerzo en gratificación. Por lo que sea, por egos que no tienen que ver con el gusto de quien está eligiendo, porque una persona cuya labor sentís que debe estar, no lo desea. En fin. Puedo nombrarte varias antologías que hayan sido, y hasta sigan siéndolo, fundamentales para mí. Pero no creo que haya una antología que resulte imprescindible en términos generales. Siempre existirá eso del afuera y del adentro.

Susana Slednew: -Leo antologías literarias de poesía, sí. Creo que brindan la posibilidad de un primer contacto con variedad de voces o suelen proponer un elemento transversal que me motiva a leer. En ese sentido, las dos Antologías de Poetas argentinas -una de 1940-1960 compilada por Irene Gruss y la otra de 1961-1980 compilada por Andi Nachon, ambas editadas por Ediciones del Dock- son mis preferidas, por ser dos arcos cronológicos y de heredad de la poesía escrita por mujeres.

 

 

 

 

Slednew

 

es otoño

por todos los rincones

y yo no sé

 si logramos entender

la curva que traza

ese sonido

entre las hojas

que caen

(En: Lavar la vida, Ediciones en Danza, 2018)

 

 

 

                             Susana Slednew

 

¿Se sienten parte de un colectivo o de varios colectivos? ¿Cuáles?

Javier Milanca Olivares: -En realidad, yo me siento más perteneciente a una militancia que a un colectivo, creo que a pesar de que la escritura es el trabajo más putamente solitario nadie escapa de lo social, de lo comunitario o colectivo. Y digo militancia porque mi trabajo se centra en el tema mapuche, sus luchas internas y su lucha por la reconstitución histórica de una nación, por lo tanto debo decir que pertenezco  a la militancia de los escritores Mapuche.

Viviana Núñez Cabral: -Yo soy colectiva. También hago mi camino interno, personal; mis retiros –digamos. Pero creo en lo colectivo, en lo comunitario. Tengo el germen alambersiano y disfruto mucho de los modos de escribir de mis compas, tengo mis mentorxs, allí… Es un espacio de verdadera construcción. No siento empacho en decir lo que pienso ni en que me lo digan a mí, así se trate de alguien con muchos premios o de alguien inéditx. Soy grietera, además, y me gusta. Ahí hay otra diversidad; quizá más años de experiencia y van a lo tangible: van al libro. La literatura acá se hace oficio. De alguna manera, el grupo Alamberse y Ediciones De La Grieta, son usinas literarias. También soy una de las fundadoras de la Colectiva de Escritoras Patagónicas; la número catorce, de las primeras catorce que pusimos voz y cuerpa -como dicen las compas- al llamado de una poeta que se había quedado sin voz: así nacimos. Tocó después que me auxiliaran a mí, cuando pasé por un trance delicado de salud. Abordamos temas de interés social y nos regocijamos en la poesía. En la Colectiva, sororidad, empatía, compromiso, son verbo que habita las ánimas, las prácticas. Acá soy poeta, pero soy más mujer en los espejos de mis compañeras.

Susana Slednew: -Yo me siento parte del colectivo de escritoras y escritores pampeanos, nos encontramos, compartimos nuestros escritos en diálogo, nos acompañamos en nuestros trayectos individuales salvando las distancias entre las localidades como parte de un capital precioso y que no siempre se da. Me siento parte de la Colectiva de Escritoras Patagónicas, irrumpimos con nuestras voces en la escena poética con amoroso cuidado, difundimos poéticas, compaginamos intervenciones a la distancia. Me siento parte de otro tejido colectivo, más extendido, muy diverso, que se genera evento tras evento: festivales, encuentros, ferias, publicaciones en papel o virtuales, entre otros escenarios que se van creando desde diversos puntos del mapa; vamos construyendo lazos y gestos mutuos de lectura de nuestras obras, nos escribimos y volvemos a encontrarnos en escenarios distintos o no; eso me encanta, me ha nutrido e interpelado de manera constante sobre todo en los últimos diez años.

Edith Galarza: -Yo integro también la Colectiva de Escritoras Patagónicas. Soy feminista. Vivo con mucha alegría el proceso de conciencia y acción que atraviesa nuestro país, el despertar de muchas conciencias, abrir los ojos, visibilizar las desigualdades de género, las violencias en las que se asienta el patriarcado. Me parece que hay un amplio abanico de violencias cotidianas, desde el micromachismo, el humor sexista, la división desigual de trabajo doméstico y de cuidado al interior del hogar, el acoso callejero, la violencia laboral, hasta la violencia sexual, el maltrato y el femicidio, que afecta a las mujeres y a las disidencias. Participo de las actividades por el aborto legal libre y gratuito, que espero que sea ley, muy pronto. Me siento parte de esa colectiva, del reclamo por la igualdad de género, de la campaña por el aborto legal y del reclamo de Ni una menos.

Tomás Watkins: -Hace más de quince años formo parte del grupo “Celebriedades”, junto a Raúl Mansilla, Miguel Ángel Sabatini, Carlos Blasco, Sebastián González y Cristian Carrasco. También supieron andar a bordo Juanse Villarreal y Pablo Betesh. Entonces no se utilizaba el término “colectivo” como en estos tiempos; pero si hubiera estado instalado, nosotros nos reconoceríamos como uno de larga distancia, de dos o tres pisos. Hicimos cerca de veinte presentaciones en poco más de cuatro años (2004-2009 aproximadamente) en Patagonia y en Chile. Y aun estamos dando vueltas: ahora estamos en pleno desarrollo de un canal de YouTube llamado “Hotel Patagonia”, en el que subimos un video por semana cada uno. Pienso ahora que el objeto designado bajo el vocablo “colectivo” no es en absoluto algo nuevo ni novedoso. Sucede que hace unos años ha sido imperante el hecho de nombrar la cosa para asirla, para decir “esto existe, acá estamos” como pocas veces creo yo que ha pasado en nuestra historia. Celebro este surgimiento, este pensar en manadas o cardúmenes un hacer grupal como respuesta a encasillamientos o al intento de empobrecimiento (en cualquier acepción) por parte de los poderes. Celebro agrupaciones que logran ocupar espacios acaso antes vedados o prohibidos, y, en el mejor de los casos, la gestación de nuevos ecosistemas y entornos.

Anamaría Mayol: -Me  siento parte  del colectivo de Escritores de La Grieta, por mi pertenencia a la región patagónica y por lo ideológico, y del colectivo “Los Puños de la paloma” también un colectivo militante y  feminista. También participo un poco en otros colectivos  como V Elemento que  agrupa poetas  que  escriben poesía social, pero en general participo poco… soy  muy  solitaria, el acto de  escribir  es un acto en soledad… comparto por ahí, más que por WhatsApp que me apabulla un poco, las actividades que proponen, las  antologías y/o los encuentros anuales.

Isabel Opazo Salazar: -Pertenezco a la Agrupación Literaria “El Pellín del Melipulli” como socia activa. Esta agrupación está inserta en la Corporación de Profesores Jubilados de Puerto Montt. No sé si esto es lo que vosotros llamáis “colectivos”.

 

Opazo Salazar

Isabel Opazo Salazar

 

II.-Lobos y Perros.-

Nos atacaron por todos los flancos

hasta las planicies del porvenir y del pasado.

Nos hicieron roer los huesos

de tantos sueños muertos.

Nos cortaron después,

con las tijeras de las pesadillas.

No conseguíamos saber quién era el amo

bajo una misma piel de perros y de lobos.

    Cada noche desgarrando a dentelladas

     todo lazo ceñido al corazón,

         y cada amanecer nos encontrábamos

           con una jaula de obediencia en el lomo.

             Así fueron minando nuestro espíritu

              para ganarse el cetro de “bestia” en la intemperie.

 

 

¿Qué opinión tienen acerca de los nuevos dispositivos de lectura y escritura? ¿Cuál creen que es el lugar del libro en el presente y en el futuro  cercano?

Susana Slednew: -Una de mis hijas me regaló hace varios años un e-book para formatos epub y mobi, intenté mejorar con él la dificultad que genera leer en otras pantallas los pdf cuando el papel no me ha sido posible. Ninguno de los dos formatos se acerca, en mi experiencia personal, al dispositivo libro real con todo su festín: el contacto, las marcas que le hago, el olor, la sensación de atraparlo entre las manos, el paisaje de la biblioteca en un rincón de mi casa. Y veo que el formato papel sigue siendo el más presente entre la gente lectora con la que tengo contacto, aún con el duro golpe que hemos recibido todos los que formamos parte del trayecto para que un libro sea posible -desde la escritura hasta la librería- en estos tiempos aciagos de pandemia y cuarentena. Le auguro larga vida al formato clásico.

Isabel Opazo Salazar: -Con el nacimiento de los niños digitales y el avance de la tecnología, el libro y la lectura y la escritura se encuentran hoy en una pantalla. Claro que tiene la posibilidad de llegar a muchas partes del mundo. Como soy de la tercera edad  me queda solamente guardar como un gran tesoro lo tangible de mi biblioteca para mostrarlo a mis nietos y ellos a sus hijos. El libro es el pilar más grande  de la cultura humana. Ayuda  al desarrollo del lenguaje y enriquece nuestro vocabulario. En mi poema “Al libro”, digo: “Espejo de mil sueños, nos muestras en imágenes, la vida”.

Tomás Watkins: -Opino que todo dispositivo que, en principio, apunte (pero me gustaría decir “que logre”) a producir fomento lectoescritor es más que bienvenido. Parto del final: a modo de conclusión pienso que, como escritores, como docentes, desde cualquier rol de educador y mediador, a fin de cuentas desconocemos qué es lo que opera exitosamente, qué queda de lo que se intenta en el aula, en las bibliotecas. Entonces, que se lea. Patoruzú, Borges, el diario. Celulares, computadoras, tablets, kindles, escribo y me dan ganas de leer, el otro día por ejemplo di con una app en mi teléfono Android que se llama “El libro total”. Un compendio de arte de lo más variado, literatura, pintura y música, todo liberado de derechos de autor. Más que recomendable. Dispositivos nuevos y viejos, en papel o en pantalla: abogar por textos/texturas que estén al alcance de las manos. Creo que los nuevos medios para leer realzan el valor del papel, de lo ya impreso. Hoy, con una pandemia que, entre otras cuestiones favorables para el medio ambiente (bajas relativas en la contaminación, repoblamiento de grupos animales), suma una importante disminución en el gasto de papel para juegos burocráticos y administrativos. La tendencia es hacia la despapelización, forzada, forzosa o consciente. Por eso, estimo que debemos amar los libros que ya tenemos, cuidarlos, pensar quién los podrá disfrutar como nosotrxs el día de mañana.

Anamaría Mayol: -Creo que las redes  son muy importantes en la difusión de la escritura Son nuevas  maneras de  acercarse  a la  literatura. De  hecho yo  tengo un ciclo de  poesía por YouTube (“Leyendo poesía en casa”) cuya  finalidad   fue intentar  llegar  a  los jóvenes a  través de  videos con los  autores vivos  leyendo su propia producción. Creo que  escuchar  el poema  en voz del autor le  da un plus  al texto y que  completa  la  visión de  lector-oyente de ese texto. El ritmo el color el  manejo de silencio, la respiración del poema, son elementos que  se conjugan en la lectura en voz alta. Los audio libros, los libros virtuales, constituyen una opción que  nos permiten acceder fácilmente a obras  a  través de  internet. Es el hechizo de lo inmediato... cuyo costo es  a veces cero o  muy bajo pero el libro para mí es imprescindible. El libro sigue teniendo el  encanto del objeto de arte, tiene la magia del ser.  Hojearlo, olerlo, sentirlo  y  darle a la lectura nuestra impronta  al completar el texto con nuestra vivencial mirada, jugar con él, ordenada, desordenadamente, rayarlo a veces, escribir en el margen… No sé,  el libro es otra cosa... y no creo que como tal desaparezca. Creo como ya dije  que  es imprescindible.

Edith Galarza: -Yo creo que todos los soportes para la literatura están buenos. Cada une con el que le venga más cómodo, o al que tenga acceso y ahí claro, estamos ante las limitaciones propias de las diferencias socio-económicas y del rol del Estado para garantizar el derecho de todxs a la educación, la cultura y el arte. Por eso también me parece buena la difusión de poesía en redes sociales, en audios, en videos, con imágenes, pintura, en objetos y ediciones accesibles. Intentos de contribuir a democratizar la cultura, su acceso y circulación. ¡Y también su remuneración! Un tema bastante olvidado: la justa retribución del trabajo literario de lxs autorxs, tanto de la difusión de la obra escrita, como en cualquier formato. En cuanto a los soportes de escritura, me parecen bien, todos. Escribir es como respirar, siempre se hará, donde sea, como sea. Volviendo, al inicio, de todas maneras creo que el libro es un objeto especial, que ofrece una especie de vínculo con lx lectorx casi único. Algo sucede en ese momento en que una persona está frente a un libro abierto. Ese encuentro: ser humano–papel, letra en tinta, tiene una corporeidad muy propia. Un ir a un lugar, a otro lugar… y poder salir y volver a entrar. Es un objeto con magia.

Javier Milanca Olivares: -Me veo obligado a decir que amo los libros, el olor de sus hojas y el ejercicio de tenerlos en la mano, pero esta pandemia del orticultor me ha llevado a leer en otros formatos, ebook y mucho pdf y por supuesto lo novedoso de las tertulias poéticas y narrativas en vivo, círculos virtuales que permiten conocer voces y manos de muchas partes, la veo como una forma novedosa que nos ha dejado este virus del ortelano. Veo también que siempre habrá lectores, que aunque los pesimistas digan que no se lee, se va a leer hasta el fin de los tiempos, el formato se irá cambiando adecuándose a lo que se nos venga.

Viviana Núñez Cabral: -Los dispositivos están y son herramientas. Actualmente el predominio de la comunicación lo tiene lo visual. Esto no quiere decir que sea mejor. Yo no abandono el lápiz y el papel. Son mi sustento, mi campo de acción. Así como le contesto a quien me habla por la radio, también dialogo con el libro que acaba de conmoverme en algo, de plantearme algo diferente. Entonces tomo el lápiz y le respondo: lo escribo. Los dispositivos, claro, tienen otras posibilidades. El año pasado publiqué un libro de descarga gratuita, Los días del vinagre https://espanol.free-ebooks.net/ebook/Los-dias-del-vinagre  Es un libro de contingencia, de un momento específico. Un registro poético para no desesperar, escrito con más tripa que aire. Con los dispositivos, cualquier producto cultural puede ser más accesible, tener imágenes e incluso un plugins (complemento) auditivo, variados formatos que también integran a las personas con alguna discapacidad; un punto a favor para ellos. A Umberto Eco le hicieron esta pregunta y respondió que ya hubo épocas (cuando salió la televisión, por ejemplo) en que vaticinaban la caducidad del libro; pero que el libro siempre va a existir en formato papel. No seré yo quien lo contradiga, que escribo estas respuestas en las hojas blancas de Correspondencias secretas de Diego Rodríguez Reis…

 

 

 

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Viviana Núñez Cabral     

PAUSA

Llueve y está bien,

va a crecer el pasto, Albita,

y es bueno que el pasto crezca.

Se van a cubrir las ansias

para no mojarse con el aguacero.

A las ansias les molesta

  la calma fría de la lluvia.

     Se van a lavar los pensamientos,

        cayendo a la tierra todos sus juicios.

    La luz, Albita,

       andará sedosa, resbalando

          por las formas.

            Las cosas crecen,

                abrigadas en el silencio,

               y a nosotras

                  nos viene bien

                    esta pausa.

                        Los dolores no duelen

                             bajo la manta del sueño.

                           Ningún apuro

                               va a nombrarnos

                            entre relojes,

                                ni acudiremos al llamado

                                 de voz alguna.

                                   Solas,

                                       silentes y quietas,

                                         escribiremos poesía

                                          con un mate y un pan

                                                entibiado a fuerza de cariño.

 

                                                                                                                                                                                                   (De Bitácora, obra próxima a editarse)

 

 

Cierro esta entrevista múltiple con las preguntas de rigor con las cuales la revista Patagonia CulturaS suele concluir sus notas.

 

¿Qué es la identidad?           

Viviana Núñez Cabral: -Bueno, sí, es un poco rigurosa la Directora de Edición. La identidad es la Utopía de Galeano. Yo he escuchado gente muy enojada en este pueblo diciendo que “no tenemos identidad” (gente léida, diría mi abuela), como si la identidad fuera un cuadro folclórico que debiera repetirse como una estampa añeja e invariable cada año en algún evento. Un monolito rígido, inamovible. Y la identidad no es otra cosa que nosotrxs tomando decisiones de cómo vamos a resolver nuestra vida comunitaria, cómo resolvemos nuestros conflictos como sociedad. Tiene el dinamismo de atravesar los tiempos con las voces del pasado que nos trajeron hasta este presente donde ejercemos la cultura que hacemos y nos atraviesa, proyectándonos hacia un futuro que suponemos mejor, pero que se encargarán de remodelar nuestrxs descendientes. Se confunde identidad como cuestiones artísticas, como hábitos de un pasado que ya no es. Los lenguajes artísticos no son La Cultura, son sólo algunas manifestaciones de ella. La identidad es una construcción que hacemos todxs todo el tiempo porque somos seres culturales, seres políticxs. Y construimos identidad cuando tomamos decisiones para el buen vivir comunitario.

Tomás Watkins: -Una mochila llena de cosas. La identidad es el terruño que llevamos a cuestas con íntimo cariño distinto a la palabra pertenencia. Me gusta más querencia. Quiero pensar la identidad desde lo regional por fuera de hitos que separen antes de unir, como nacionalismos de bandera o de ética que pugnan por meter todo en la misma bolsa. Hay una Patagonia For export y un mirar nuestras ciudades de manera distinta a proposiciones retrógradas. Pienso, significativamente, que integro las filas de quienes tenemos las mismas inquietudes, no el mismo idioma ni el registro o el tono. En un poema bellísimo, el escritor norteamericano Paul Auster refiere que dedica sus palabras a las cosas de este mundo que no comprende; como la poesía es un lenguaje de búsqueda, de traducción ontológica, yo entiendo la bandera de mi identidad pintada de esos colores.

Javier Milanca Olivares: -La identidad para mí es un proceso de irse encontrando consigo mismo y su pertenencia a un espacio, puede ser una lucha constante que te posiciona en lugar que te define y eso puede ser una idea, una forma de ver el mundo y la trinchera que te banca. Creo que hoy en día es también un derecho humano, el derecho a elegir tu identidad y a defenderla. Puedes vivir sin identidad pero no puedes escribir sin identidad. Así de contundente. Pero por lo mismo si tu identidad no es tu trinchera, no es tu lanza o no la usas de boleadora es un adorno que no sirve para nada.

Isabel Opazo Salazar: -La identidad, en filosofía decimos  que es la relación que cada uno tiene consigo mismo. Yo lo asocio al lugar de nacimiento   o donde se desarrolla  la persona, por más tiempo. Para mí, es raigambre. Soy oriunda de Collipulli como dije antes, ubicada en el corazón de la Araucanía, donde crecen el hualle y el laurel, el copihue, el canelo y la araucaria o pehuén. Fue llamada La Frontera. Es la zona que durante más de tres siglos, fuera el límite entre españoles y aborígenes. Entre el poder imperial y nuestros antepasados. Tengo el orgullo haber nacido en La Frontera de donde proceden los mejores poetas de mi país: Neruda, Teillier, Juvencio Valle, Floridor Pérez, Elicura Chihuailaf, entre otros significativos vates chilenos. Mi profesión y el tiempo me trajeron más al sur donde vivo hace más de cuarenta años. Puerto Varas, Frutillar y Puerto Montt, Región de Los Lagos, donde resido hoy.

Anamaría Mayol: -La identidad es la pertenencia, es el sentir que aún estando  en  otro sitio en el mundo, una tiene un espacio que la  nombra, que  la representa, que  la completa, que forma parte indiscutible de su historia. Tengo  varios poemas que  se refieren a  eso… como ser, por nombrar algunos, el poema “Pampeana”, que comienza diciendo: “Yo llevo un pueblo  azul  en la  memoria”. O el poema “Presentación”, que dice: “Antes que nada soy de  nacionalidad pampeana patagónica/ habitante del mundo…”

Susana Slednew: -Para mí, es una armonía que se va construyendo en el andar. Es posible precisamente porque andamos, porque creamos, resignificamos los legados y nos proyectamos, ya se trate de un grupo o de una comunidad más amplia.

Edith Galarza: -¿La primera regla de la lógica? ¿Lo que hace que une sea lo que es y no otra cosa? Me parece que es lo que nos hace particulares por un lado, y al mismo tiempo parte de un conjunto, de una época y un contexto. También lo que nos viene dado y lo que hacemos con eso, en nuestro contexto. Una manera de ver el mundo. Una forma de educar lxs hijxs. Una forma de ser en este planeta.

 

Mayol

                                                                         Anamaría Mayol                                                                                           

 

 LA BAILARINA

       Ella baila frente a los tanques

          la calle es un infierno

             pájaros negros van marcando las muertes

         van marcando las muertes

                                  y el humo de las bombas

                  advierte la llegada de otro tiempo

           ella

              ella muestra su arte

                      lleva en sus manos una bandera libertaria

                          vuela en el aire de las calles de Santiago

                   vuela

                      baila

                        desafiante y digna

                           no retrocede ante la metralla

                            la protegen sus sueños.

 

 

 

Milanca Olivares

ROGATIVA PARA QUE BAJEMOS A JESÚS

Mejor bajamos a ese Jesús, lo desclavamos

y lo dejamos descansar.

Lo acurrucamos en nuestro bosque

o cerquita del fuego para que escuche

en silencio nuestras profecías.

Su Padre lo abandonó

y los suyos ya no practican lo que rezan.

Mejor le decimos a Jesús que se venga con nosotros

¡que se venga!

que nuestro Rewe no tiene clavos.

Que se saque esa corona de espinas y se ponga un trarilonko de Foye.

                                                                                             Que se venga con nosotros.

                                                                                         Aquí no explotamos al hombre por el hombre

                                                                                           aquí no destripamos la tierra.

                                                                                         Eso sí,

                                                                                      que no se venga a cachiporrear con eso de caminar sobre las aguas

                                                                                                        que aquí no estamos para trucos televisivos,

                                                                                         (además Kalfukurá lo hizo en el Nawel Wapi

                                                                                                 con menos aspavientos).

                                                                                                   Mejor se moje sus canillas de Wilke

                                                                                                     y ayude al río a pulir las piedras.

                                                                                                     Que no multiplique los panes,

                                                                                                      pues igual nos alcanzará.

                                                                                                Que no multiplique los peces,

                                                                                               pues sabemos pescarlos con nuestras manos.

                                                                                          Ahora, si convierte el agua en vino

                                                                                             no nos vamos a enojar,

                                                                                            porque no es cosa de andar despreciando milagros, así como así.

                                                                                                No siga llorando con los brazos en cruz

                                                                                             que acá también sabemos de calvarios.

                                                                                          Vente Jesús y pelea con nosotros

                                                                                     que ya no nos quedan mejillas que colocar.

                                                                                             Vente Jesús y resucita

                                                                                   así como nosotros hemos resucitado.

                                                                                           Mejor bajemos a Jesús y que su sangre no nos siga culpando.

                                                                                           Vente Peñi Jesús, ahora que muchos están en la cárcel.

                                                                                         ¡Mari mari Jesús!

                                                                                         ahora y en la hora de todas nuestras muertes,

                                                                                   (no diga amén, diga Marichiwew).

                                                                                                                                                                              (Del libro Xampurria)

 

 

 

La última: la Patagonia, ¿qué es?

Javier Milanca Olivares: -La Patagonia son muchas cosas y me genera algunas contradicciones. Primero es un paisaje postergado de los centros administrativos, es una zona de “perjudicado folclore y de perjudicada historia”. Por ello también es un paisaje escritural, sin duda existe un corpus patagónico distinto a los demás y lo compartimos ambos países. También me parece un constructo creado luego de la invasión de las repúblicas en ambos lados de la cordillera. Pero también es un nombre impuesto por sobre el de Wall Mapu (país mapuche) o sea, y aquí la contradicción, me parece que desde el discurso oficial también se quiere borrar la memoria como se hace siempre imponiendo nombres y cambiando los ancestrales. Y a pesar de lo bello de la Patagonia me suena un lugar de postergación. Si debo decir Patagonia prefiero decir Wall Mapu, porque decir Patagonia es lo políticamente correcto, en tanto decir Wall Mapu me suena a desacato y el desacato es la ley de los postergados.

Anamaría Mayol: -La Patagonia es un concepto, un espacio donde la inmensidad se prolonga, donde el viento trae las voces ancestrales, los  olvidos, los duelos, un espacio de contrastes donde el silencio habla.

Isabel Opazo Salazar: -La Patagonia es una región al extremo austral de Sudamérica y la comparten Chile y Argentina, con la Cordillera de los Andes que nos separa. Tanto en territorio chileno como argentino, ha habido pioneros sufridos que defienden, hasta hoy, su territorio. Ahora, por mantener la naturaleza  del entorno sin intervención ni que sea modificada por la mano destructiva del hombre. Lamentablemente sus habitantes primitivos fueron desapareciendo con las pestes y enfermedades que le trajeron los extranjeros. A pesar de eso, hoy más que nunca debemos defender este territorio que es el futuro de la Humanidad por todo lo valioso que posee, el agua, los minerales y la Naturaleza.

Susana Slednew: -Es una forma de la identidad. Una armonía en nuestro andar para los que la vivimos y la queremos, entre otras identidades.

Viviana Núñez Cabral: -La Patagonia es una paradoja admirable, maravillosa. Parece silencio, pero ¡cómo habla en cada uno de sus múltiples rincones! Parece desolada y fría, pero cuántas manos tiene para el abrigo, para la compañía. Parece exterminada en un pasado no muy lejano, pero rebrota empecinada y habla su voz en la sangre joven. Parece que tiene tanto para habitar, pero tiene demasiado alambre. Parece que tuviera un límite natural que la divide en forma longitudinal, pero parece no más. Si se mira bien, se ve que es un puente que sostiene la identidad de sus prácticas culturales vivas.

Edith Galarza: -La Patagonia es un nudo en el fin del mundo. Que a veces se prende fuego.

Tomás Watkins: -Un viaje reversible. Como la literatura.

 

 

Watkins

un día vino

abrió la puerta sonriendo

diciembre pareció estallar

con el primer beso

trajo utensilios de cocina

perchas

comenzó a barrer

arrojó mi tos por la ventana

y puso flores

                                                                                                            después dejó de reír

                                                                                                           me dio la espalda

                                                                                                           se fue

                                                                                                          era invierno

                                                                                                        la tos me encontró en silencio

                                                                                                         cocinando para uno

                                                                                                            la noche de cualquier día

                                                                                                           digamos jueves

                                                                                                             llaman a la puerta

                                                                                                              entró rauda como el cuervo

                                                                                                            llena de presagios

                                                                                                            y de mi locura

                                                                                                             no llovía:

                                                                                                             –vengo por el anillo

                                                                                                               tanto tiempo sin verte

                                                                                                                  estoy bien, ¿ves?

                                                                                                                por favor

                                                                                                                  no te rías

                                                                                                                    –cómo es el anillo

                                                                                                                 –cabe un dedo

                                                                                                                  dijo

                                                                                                             y miraba por la ventana

                                                                                                           nuestro mordido diciembre

                                                                                                           como un relámpago viejo

                                                                                                              –nunca lo vi

                                                                                                            –bueno si lo encontrás

                                                                                                           avisame

                                                                                                        pasó tiempo

                                                                                                    nuevos menesteres se encargaron

                                                                                                        de empujar los días

                                                                                                   y por esas cosas de la magia

                                                                                                     de la limpieza

                                                                                             encontré un anillo dorado debajo de unos libros

                                                                                                      leídos a medias

                                                                                                      supe que no debía llamarla

                                                                                                      el anillo era de mala calidad

                                                                                                  chapa pintada

                                                                                                                                                                                    (De: 26)

 

 

 

Hay preguntas que no tienen ni tendrán (afortunadamente) una respuesta redentora y definitiva. Solo nos piden que, cada tantos días o pasos, nos detengamos a pensar en ellas. Creo fervientemente que si hablamos en voz alta y en clima de camaradería de estos tópicos que nos atraviesan, podremos llegar a verdades colectivas, más inclusivas, más felices. Por lo pronto, podemos afirmar dos cosas: una, que Patagonia es algo más que un nombre, ya que puede decirse de diversas formas (aún sin decir la palabra Patagonia); dos, que además de un espacio físico es una zona simbólica, y un territorio textual que puede escribirse, leerse, borrarse y reconstruirse.

La verdadera patria es el lenguaje, escribió Juan José Saer. Por su parte, Graciela Cros, una de nuestras guías espirituales, ha dejado escrito: “Nunca la finalidad de nuestra poesía será para nosotros solo un espacio geográfico llamado Patagonia, sino que será eso mucho más complejo y misterioso que es la naturaleza humana, la vida y la muerte”.

 

Por Diego Rodríguez Reis

 

 

Breve referencia bibliográfica

  • Artola, Raúl O. (2011): La periferia es nuestro centro. Rada Tilly: Espacio Hudson.
  • Artola, Raúl O. (2015): “La Patagonia como construcción literaria”. En: Artola, Raúl O. (comp.): Poesía Río Negro. Las nuevas generaciones. Viedma: Universidad Nacional de Río Negro; Fondo Editorial Rionegrino.
  • Cros, Graciela (2013): “Escribir poesía en la Patagonia. La senda del coirón. Reflexión o metáfora”. En: Cros, Graciela: Cantos de la gaviota cocinera. Madrid: Amargord.
  • Mellado, Luciana (2019): “Prólogo”. En: Hammerschmidt, Claudia/ Mellado, Luciana (eds.) Patagonia literaria VI. Antología de poesía del sur argentino. Potsdam: INOLAS.

Las fotos y poemas seleccionados forman parte de la Antología Internacional Contra Molinos de Viento. Darío Oliva: antologador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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