Mercado de la Estepa. Un lugar para la economía solidaria en la Línea Sur

Dina Huapi, Río Negro. Coordenadas: 41º04’25”S 71º09’33”O

 

Río Negro es una provincia con grandes llanuras despobladas, con pueblos aislados, caminos precarios y un clima difícil gran parte del año. Habitantes que resisten desde siempre las contingencias que imponen las distancias, el aislamiento y las condiciones ambientales de la dura meseta patagónica.

 

Es en esa coyuntura que nace un proyecto de economía social: el Mercado de la Estepa, un ejemplo de asociación donde la organización y el trabajo en red y participativo, es el motor de cambio de una región, dándole a sus pobladores la oportunidad de trabajar en un proyecto donde son valiosos los saberes, en este caso puestos en un marco de emprendimiento económico laboral.

 

Las productoras rurales, asociadas en el mercado Quimey Puké (nombre de dicha asociación), a través de ella han fortalecido estas sinergias entre productores, artesanas y artesanos, articulando producción y comercialización. Basándose en pilares tales como precio justo para sus productos, sustentabilidad regional y economía social solidaria entre sus participantes, transversalizando estas acciones con los organismos estatales pertinentes tanto a nivel local como provincial y nacional.

 

La geografía es un elemento básico en esta ecuación. La Patagonia es -mayormente- un espacio de climas hostiles, en un ambiente de mesetas y valles, donde pueblos originarios, hoy comunidades, sobreviven mayormente en territorios constantemente en litigio, luchando por proteger sus identidades culturales, y donde el trabajo productivo desde la comunidad genera las pocas posibilidades que poseen de desarrollarse localmente, enfocados en producción agrícola y la ganadería de ovinos y caprinos (crianceros). 

 

En el Mercado de la Estepa trabajan especialmente con pelo (lana) de guanaco, que esquilan sin necesidad de dañar al animal; de la convivencia con el guanaco, de esta relación depende también su sustento.

 

La  Línea Sur, que se extiende a lo largo de la línea del Ferrocarril Patagónico que arranca en San Carlos de Bariloche y llega hasta el Océano Atlántico, en San Antonio Oeste, un trayecto casi en paralelo a la ruta nacional 23, está compuesta por comunidades de origen mapuche, descendientes de tehuelches y criollos. 

 

Estas productoras desarrollaron a partir de 1999  un proyecto sobre las bases de la economía social, solidaria, considerando la relevancia de los precios justos, y tomando en cuenta la importancia del contacto directo con el consumidor final así como las relaciones de amistad, respeto y confianza entre sus participantes.

 

Dado que el cuidado de ovinos y la  producción de la lana era históricamente el medio de subsistencia regional, esto hizo que a través del tiempo muchos saberes tradicionales relacionados con la transformación de la misma se fueran perdiendo. Este proyecto no sólo proponía una nueva actividad económica, sino, como complemento,  un trabajo de rescate de saberes ancestrales en vías de desaparición. Rescatando además el valor del pelo de un animal autóctono de mejor calidad para el abrigo en la región.

 

 

 

Cómo comenzó el Mercado de la Estepa

 

La idea se inició en Dina Huapi, localidad situada a 15 km de San Carlos de Bariloche, y a través de su sociedad de fomento que  organizó para los meses de verano una feria de artesanos que se instalaba a la vera de la ruta.

Luego se crea la Asociación civil Surcos Patagónicos a instancias de un grupo de vecinos donde destacó el ex sacerdote Roberto Killmeate, promotor de organizaciones de base socio-productivas en diferentes regiones del país. A partir de su experiencia Killmeate fue el impulsor del Mercado de la Estepa, buscando dar inclusión y visibilidad a productores rurales de comunidades más alejadas.  Integrándoles de esta manera pretendía darles acceso al corredor turístico cordillerano que tiene como base Bariloche, lo cual permite comercializar dinámicamente la producción.

El proyecto logró una parcela de tierra en comodato, para la construcción de un espacio de venta en un lugar con una ubicación estratégica ya que se encuentra en el cruce de las rutas nacionales 40 y 23. Dicha construcción se pudo llevar adelante gracias al aporte del Estado y contribuciones privadas entre los años 2000 y 2003.

 

Paralelamente a esta construcción se fueron organizando los y las productoras que residían en el departamento de Pilcaniyeu, geográficamente más cercanos, dentro de un esquema de autogestión, novedoso para dichos pobladores, basado en la construcción de una red de artesanos regionales para lograr el objetivo de comercializar lo producido a un precio justo. En una organización de trabajo donde la asociación y participación de los integrantes son las razones fundamentales para que este Mercado de la Estepa sea un proyecto exitoso.

 

A partir de 2003 las hilanderas y tejedoras que se asociaron comenzaron a producir. El trayecto a través de los años fue un desafío por lograr el desarrollo de la autogestión comunitaria, el aprendizaje del manejo de los emprendimientos microeconómicos, la revalorización desde lo cultural de las tradiciones ancestrales.

 

Tanto las organizaciones Surcos patagónicos como Mercado de la Estepa, junto a otras asociaciones de la sociedad civil, lograron en base a la iniciativa popular la sanción de la Ley 4499 de Fomento de la economía social y Régimen de Promoción de los Mercados Productivos Asociativos por unanimidad en el año 2009, lo cual ha proporcionado una herramienta para los colectivos que trabajan en el ámbito de la economía social.

 

En el caso particular del Mercado de la Estepa, cuentan con más de 300 productoras/es (más del 90 % de las productoras son mujeres) tejedoras e hilanderas que no participan de forma individual sino a través de la asociación de su localidad. Son producciones artesanales; en algunos casos las artesanas ya tienen en sus parajes lugares donde generan el espacio productivo y se capacitan. Esto último es uno de los objetivos del proyecto: a través de la estos programas de capacitación se  logra la consolidación de las organizaciones comunitarias así como la transmisión de técnicas y saberes de valor cultural para las participantes.

 

Cómo funciona

 

Cada asociación tiene una representante que se relaciona con el Mercado de la Estepa de Dina Huapi, la cual lleva al mismo lo producido y un listado de la mercadería entregada. Algunas asociaciones se encuentran a 400 kms del mercado.

 

En el Mercado de la Estepa de Dina Huapi se trabaja todos los días: de lunes a viernes atienden las artesanas de Dina Huapi y los fines de semana viajan desde sus parajes, las que se encuentran más alejadas, pernoctando en un espacio construido para ese fin. El mercado es de todxs, nadie es dueño y el que se encuentre trabajando es responsable de los productos. Cada uno de los productos tiene una etiqueta que identifica quién lo produjo. A cada uno se le descuenta el 10 % que queda para el mercado en concepto de colaboración para amortizar los gastos del local. Las productoras que viajan para ayudar a atender, tienen su gastos subvencionados por su asociación, y los artesanos trabajan como monotributistas sociales o rurales.

 

Es interesante resaltar una modalidad creada por el Mercado: el Banco de Lanas. La lana es la materia prima a partir de la cual la mayoría de las artesanas comienzan a producir. Este banco adquiere los vellones, y las productoras pueden retirar, aunque la condición de dicho adelanto de mercadería es devolver una parte hilada y producir con la otra. 

 

Esto facilita el ciclo productivo dado que dichas productoras forman parte de un círculo microeconómico donde comúnmente no hay capital para iniciar. Así paga la lana cuando devuelve la madeja hilada. El Mercado de la Estepa  la vende, compra más vellones y así el ciclo vuelve a empezar.

 

El desarrollo de este proyecto de economía social ha permitido construir una red entre las artesanas que forman parte de los mercados asociativos, las cuales han aprendido que el objetivo de estas nuevas formas de producción es tan importante generar un lucro como la experiencia colectiva y la dignidad que implica trabajar, crear, beneficiar a su familia y comunidad, y a la vez salvaguardar los saberes y tradiciones culturales.

 

Nota: Bett G.C.

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Fuentes

 

https://www.vocesenelfenix.com/content/el-mercado-de-la-estepa-en-la-provincia-de-r%C3%ADo-negro-argentina-un-mercado-asociativo-de-las-

 

https://www.vocesenelfenix.com/sites/default/files/pdf/92_11_fenix38%20baja.pdf



 

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