INFANCIAS. Habitar el espacio familiar del juego en cuarentena. Silvia Urtubey - Ariel Navalesi

Dina Huapi, Río Negro. Coordenadas: 41º04’25”S 71º09’33”O

 

 

 

Rayuela el grillo y la luna

 

Silvia Urtubey, es una de las personas más serias que conozco. Toma con la misma gravedad la poesía, las infancias, la solidaridad, la ternura. Nombra como nadie el dolor. Merced a su opinión, tengo durmiendo un proyecto sobre el que me hizo una sola, inobjetable, observación. Su compañero, Ariel Navalesi, es un niño sabio, con la precisión de la ternura en las palabras: dice para sanar, aunque duela.

Ahí andan lxs dos, como El Jardinero feliz de María Elena Walsh, cuidando y viendo crecer flores propias y ajenas. Con una mano abierta y pródiga a la siembra y en la otra, el zapín atento, por las dudas…

 

Encuadre “masomeno”

En el contexto de la pandemia por COVID 19, y ante la necesidad impostergable de permanecer en las casas, los diferentes sectores de la sociedad se ven compelidos a adecuar su vida cotidiana, sus rutinas y sus modos de convivencia a condiciones novedosas producidas por el ASOP (Aislamiento Social Obligatorio Preventivo) propuesto por el Estado argentino en el marco de políticas públicas de salud.

 

Digresiones varias al respecto

Los gobiernos nacional y provincial, mediante sus ministerios de educación, han generado instancias que apuntan a sustituir lo más posible la vida del aula por la opción virtual, conque las y los trabajadorxs docentes continúan con su tarea de enseñar, ahora bajo condiciones que interpelan las prácticas habituales y obligan a explorar nuevas formas (que no siempre se renuevan sin sacrificar al/la estudiante de cualquier nivel educativo).

Se sabe que la actividad escolar, además de cumplir con su rol educativo y social, constituye un valioso organizador de las familias, con lo cual su interrupción deviene en “desorganizador” que, en la emergencia, es abordado de manera individual con los recursos culturales, sociales, económicos, materiales y simbólicos con los que cada grupo familiar cuenta como patrimonio previo a la condición actual de pandemia.

(El espacio de la Educación Institucional se enfrenta hoy a un enorme desafío, que -como toda crisis- es también una oportunidad. Habrá que ir encontrando las maneras de reorganizar los espacios y propuestas educativas. Habrá que re pensar el qué y el cómo, volver a pensar muchas de las cosas que han sido parte del quehacer pedagógico. Como dijo alguien, hace muy poco tiempo, volver, para “volver mejores”).  

 

Al grano

La página web interactiva El grillo y la luna, está destinada a niñes. Y se encuentra su entrada principal en:

 https://silviaurtubey0.wixsite.com/elgrilloylaluna?fbclid=IwAR25O9JTh0AMJrvC7J38O2rPDfLJItNYsHtzaeV1lMO1Y0WmBER-cI8PO3k

 

Descripción

Se trata de un proyecto colectivo a nuestro cuidado. Somos escritorxs, vecinxs de Dina Huapi, que, en colaboración con numerosas personas de la localidad, la región, otras provincias del país y otros países, conformamos una comunidad solidaria que produce bienes culturales para compartir “con todos y con cualquiera” (en palabras de Carlos Skliar). Este proyecto no desconoce la limitación generada por desigualdades previas a la pandemia y el hecho de que a causa de ellas quedan afuera quienes ya no tenían acceso a herramientas, formatos y dispositivos virtuales, incluso la lisa y llana conectividad.

 

Concepciones

Nos disgusta pensar a estas experiencias clasificándolas por edades pero nos interesa destacar que en la página hay mucho material producido y pensado para bebés y primera infancia y que se desliza también a pibxs más grandes y a cualquiera sujeto capaz de goce estético y dispuestx a cierta “lentitud”.

Su abordaje requiere mucho más que un bebé apretando un botón para escuchar un sonido estridente con fondo cotillonero y después otro y otro en un circuito estereotipado de estímulo/respuesta; y requiere de ciertas formas de “traducción”, mediaciones y acompañamiento por parte de adultxs, en particular con lxs más pequeñxs. Precisamente no se trata de una estrategia inmediata para combatir el aburrimiento. No. Sin moralina censuradora (no estamos en contra de la tecnología) hemos elegido que no sea ese el sentido: las propuestas que se plantean en El grillo y la luna quieren ser lo que se da en llamar experiencias de apreciación/percepción y sensibilización; de producción e intercambio, de contextualización.

Contienen, muchas de ellas, guiños artísticos y/o informativos destinados a lxs adultxs a veces mediante enlaces a otras páginas, y otras veces en propia redacción de la propuesta.

Nos interesa aclarar que esta página no ha sido pensada desde o para la actividad escolar, aun cuando nosotros mismos y muchxs de quienes colaboran con El grillo y la luna somos docentes de los distintos Niveles desde educación maternal e infantes (Nivel inicial), primaria, secundaria y superior.

Nosotrxs, desde nuestras posibilidades, buscamos favorecer y acompañar el encuentro entre lxs integrantxs de las familias mediante la propuesta de experiencias que involucran lo artístico y lo lúdico/poético ‒lenguajes propios de las infancias‒ como ejes fundamentales, indispensables, que requieren, producen, se entrelazan y que enriquecen también el conocimiento y la información, sin ser por ello consignas escolarizadas ni didactistas, sino más bien disparadores de experiencias estéticas hacia el desafío de sentir y pensar sin descuidar lo que también divierte. Dicho esto, en el más amplio sentido, en tanto “diversión” como aquello que favorece lo “diverso”, lo que abre posibilidades, lo que me provoca y reclama mi atención.

Nos gusta pensar a nuestra propuesta, si se nos permite la hipérbole, como un barco construido para que entremos todxs. Un atajo de cuarentena que invita a navegar de verdad.

Diapositiva1

 La primera entrada la echamos a navegar el 26 de marzo y la fuimos testeando entre la gente amiga. Pronto nos entusiasmamos con hacerla crecer y nos fuimos aventurando por otras aguas. Mares, ríos, arroyos caudalosos. También hilitos de agua, gotas de lluvia y hasta vapores, nubes y humedades. Queremos que el grillo y la luna anden por todos lados.

Al momento hemos subido 39 propuestas, pero tenemos varias a punto de embarcar y otras esperándonos en puertos que aún no hemos visitado.

 

 

 

Creamos una dirección de Facebook que se llama Grillo Luna mediante la cual anunciamos a los contactos cuando hemos subido una o más propuestas.

Hay varios niñes que han participado no solo como receptores sino como productores de contenido acompañados de alguna manera por una persona mayor.

 https://www.facebook.com/grllo.luna.5 

El contenido sigue diversas líneas conceptuales: desde el rescate de juegos sin pilas y sin cable, el encuentro con el entorno natural como espacio de creatividad y sensibilización, la presencia de la cultura y la sensibilidad del pueblo mapuche y el pueblo paraguayo a través de la sonoridad de sus palabras y la de sus instrumentos musicales, en narraciones, saludos y juegos de palabras, adivinanzas y retahílas en mapuzungun, guaraní y castellano.

 

 

La imagen, lo literario, la poética en diversos formatos y variadas combinaciones: poesía, cuentos, libros, la palabra leída, invitaciones a descargar y leer textos nuestros y de otros autorxs que se sintieron convocados a compartir su obra, los juegos del decir, diversas formas del hacer. La imagen, el juego, lo musical en formato canción, lo audiovisual, la voz en formato audio pero sin imagen. Porque escuchar, y escuchar poesía, es una experiencia que nos interesa promover.

 

 

El grillo y la luna nos implica como editorxs, y como autorxs de literatura… no queremos decir “infantil” porque desde nuestra posición la literatura es una sola.

 

https://silviaurtubey0.wixsite.com/elgrilloylaluna 

 

Por Ariel Navalesi y Silvia Urtubey

 

Un hormigo aventurero

Entre todas las hormigas

de aquel enorme hormiguero

vivía un hormigo pequeño,

con alma de aventurero.

Le gustaba la poesía

y tocaba la guitarra,

tenía una amiga cantora

que se llamaba Cigarra.

Como todas las hormigas,

era muy trabajador,

como buen aventurero,

era hormigo soñador.

-¡Quiero conocer el mundo!-

le decía a sus hermanas,

al salir del hormiguero

tempranito en las mañanas.

Hasta que al fin ocurrió

la cosa tan esperada,

llegó la oportunidad

y se jugó a todo o nada.

Pana pana panadero,

Espumita voladora,

tu destino es volar lejos,

Nubecita sembradora.

Deja que el viento te lleve,

barriletito del aire,

con tu carga de esperanza

buscando dónde sembrarse.

Cuando el hormigo lo vio

dijo -¡Eso es lo que yo quiero!

¡Voy a recorrer el mundo

volando en un panadero!

Se acomodó las antenas

se ató bien las zapatillas,

y se prendió del palito

donde viaja la semilla.

Era un hormigo valiente,

era hormigo aventurero,

se fue a recorrer el mundo

volando en un panadero.

El viento soplaba suave,

el vuelo iba tranquilo,

los pájaros preguntaban:

-¿Qué hace aquí este pirispilo?

Nunca se supo, señores,

en historia de aviación,

que lleven, los panaderos,

pasajero o polizón.

Nunca jamás en el mundo

ni jamás de los jamases,

un hormigo o una hormiga,

pasó por tantas ciudades,

ni voló por tantos vientos

ni ha visto tantos paisajes.

El hormigo que les cuento

salió de Chacharramendi,

sobrevoló Villa El Trébol,

hasta el Valle Picopato,

pasó Gato Colorado,

Vaca Muerta y Perro Atado;

Salsipuedes, Yunka Suma,

Punta Fresca y Sapo asado.

De repente un viento fuerte

lo llevó a Venado Tuerto,

y en un giro inesperado

fue directo a Cinco Saltos,

después pasó, Chancho Rengo,

Las Ovejas, Chichinales,

Malabrigo, El Suspiro,

La Colmena y los Sunchales.

De andar y andar por los aires

hizo nuevas amistades:

libélulas, mariposas

y también algunas aves.

El hormigo volador

fue famoso en todas partes.

Una tarde de verano

-hacía mucho calor-

agarrado al panadero,

Hormigo subió y subió.

Así llegó hasta las nubes

y la brisa lo llevó,

vio de arriba Buenos Aires

y aterrizó en Pehuajó.

Cuando Hormigo se dio cuenta

dónde estaba,-¡Qué emoción!-

¡Los pagos de Manuelita,

La tortuga que viajó!- (Famosa por la canción)

Así fue que se juntaron

el hormigo y la tortuga,

compartieron unos mates

Y unas hojas de lechuga,

intercambiaron historias,

como hermanos de aventura.hormigo aventurero

Y aunque él no usa peluquita

ni botitas en los pies

ni traje de malaquita

ni se pinte con barniz,

el hormigo de los vientos

algún día irá a París.

Ariel Navalesi

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