WALLMAPU Literaturas y oralituras para repensar espacios y convivencias

San Martín de los Andes. Coordenadas: 49º 9' 24" S - 71º 21' 02" O

Despejo las nubes de mi pensamiento mientras, prendida del mate, le doy de beber a las plantas que moran alrededor de la casa. Mi perra entiende el recreo y mientras torea a la perra vecina en su canil, trae una larga rama tan sólo para mostrármela y salir corriendo. No es perra que devuelva palos y yo deberé buscar varios para que ella me los robe y esconda en los rincones de su territorio sin límites. El sol es intenso y aprovecho para nutrirme de él.

Adentro, ordeno alguna cosa, algún pensamiento que se resiste; hago ejercicios para que el cuerpo esté tan dispuesto como la cabeza y el oxígeno equilibre a ambos.

Busco líneas que me conecten al mundo. Al mundo éste que nos condiciona de manera brutal. Esto –pienso- se parece un poco a 2011, cuando una falla del Cordón Caulle-Puyehue nos igualó bajo un manto de ceniza gris. Pero aquella vez, era este pueblo donde vivo y otros pueblos más de la Patagonia los que se afectaron; ahora la cosa es totalitaria (ésa es la palabra). Pero resistimos y de resilencia y renaceres también estamos hechas las personas. Miro entonces la otra ventana que me habla de ese mundo fentrepu: a mucha distancia de tiempo y lugar.

Tamara Padrón, profesora de Literatura del Instituto de Formación Docente Nº 3 (ISFD) de San Martín de los Andes, acaba de publicar un anuncio en su muro de Facebook. El afiche, con paisaje cordillerano avisa de un Seminario de Literaturas y Oralituras de Patagonia, Wallmapu; dice además que es posible en el marco de una Cátedra Abierta, virtual y gratuita del ISFD. ¡Oh, la bendita educación pública!

Despliego mis alas de llamkellamke: la palabra oralituras acaba de uman en mi pellu. Vuelo entonces hasta la ventana-pantalla de Tamara y empezamos la conversa. Hace un tiempo –me dice- a instancias de laboriosos acuerdos entre el gobierno y el gremio docente se fue cambiando el diseño curricular permitiendo a sus habitantes, de lo cotidiano en la construcción de los conocimientos, repensar los espacios de convivencias.

San Martín de los Andes está rodeada de una ruralidad de comunidades mapuches. Y aun cuando desde inicios del siglo XX, recibió varias olas de migración interna e incluso de colonias inmigrantes, tiene una fuerte composición criolla de ascendencia mapuche. Tamara, que es inmigrante latinoamericana, abrazó estos cambios curriculares junto a colegas del profesorado y en el último año junto a Betiana Oyarce, alumna avanzada de cuarto año, que forma parte del colectivo de jóvenes Pillán Mahuida, quienes se dieron a la recuperación y promoción de su lengua materna. Entonces proponen la Wallmapu, la tierra como territorio que se habita, el espacio ése que se debe repensar, resignificar en su modo de ser habitado, en sus múltiples posibilidades de convivencias. Con tres naciones asentadas sobre un mismo suelo, donde la cordillera es una puerta de variados pasos, donde se hablan al menos dos lenguas.

Desde su inicio, la cátedra fue abierta –pero presencial- tanto para el alumnado como para vecinos y vecinas de la localidad y tuvo muy buena recepción. Se sustentó además con la voz de poetas de habla hispano-patagónica como del mapuzungun.

Este año, la situación de distancia que se impone en el mundo a partir de la cuarentena –reflexiona Tamara, mientras cambia la yerba a su mate-; hace que todas las cursadas educativas formales se hayan visto obligadas a buscar posibles rutas alternativas para adaptarse. Lo que no es fácil, porque no todas las personas que cursan tienen los dispositivos o la conexión a internet que les faciliten este tránsito. Pero buscando un sesgo de aspecto positivo que permita seguir el objetivo de democratización de este conocimiento, pensamos en que con la virtualidad también puede acceder gente de otras ciudades, que de otro modo no podría. (Yo, por ejemplo –pienso y sacudo mis alas buscando el último rayo de sol que me abrigue).

Por ello se decidió su apertura, para plantear estas discusiones, poner en tensión otra cosmovisión, porque en el arte aparece la identidad de un pueblo y a través del arte nos acercamos a la cosmovisión. Cuestiones de territorios, culturas, oralituras, algo que en el pueblo mapuche está absolutamente vivo y produce literatura y tiene autores y autoras maravillosas, pero también tiene géneros ancestrales que tienen que ver con las prácticas de la vida y ahí: literatura y vida no se separan.

Saboreo el último rayo de sol y pliego nuevamente mis alas de mariposa; hago clic y guardo la información. El lunes será un día diferente; lo dicho: la palabra oralituras acaba de alojarse en mi alma.

 

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